martes, 26 de agosto de 2025

 


Salud e
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 Casa.- El hígado cumple funciones esenciales en el organismo, como limpiar la sangre, producir bilis, eliminar toxinas y metabolizar nutrientes. Sin embargo, cuando acumula más grasa de lo normal, puede generar serios problemas de salud.


La gastroenteróloga Adelina Lozano, de la Clínica Ricardo Palma, explica que el hígado graso no alcohólico es una enfermedad muy común. Se estima que un tercio de los adultos padece esta condición, principalmente a causa del sobrepeso, la obesidad y la diabetes.

El hígado puede contener hasta un 5% de grasa; cuando se supera este porcentaje se habla de hígado graso (HG). Generalmente no produce síntomas y suele descubrirse de manera accidental durante un chequeo médico o un análisis de rutina.

El diagnóstico se realiza mediante una ecografía, que no requiere preparación previa. Si se detecta tejido adiposo en el hígado, esto indica que contiene aproximadamente un 30% o más de grasa, lo cual hace necesario implementar cambios inmediatos en el estilo de vida.

Estrategias para la recuperación

Para combatir esta enfermedad, el paciente debe abandonar los malos hábitos y adoptar costumbres saludables, ya que no existen medicamentos específicos para eliminar la grasa hepática. La especialista recomienda:

1.       Realizar actividad física diaria. Al menos 30 minutos, combinando ejercicios aeróbicos y de resistencia. También es importante evaluar si existen resistencia a la insulina, diabetes o triglicéridos elevados, ya que estas condiciones suelen estar asociadas al HG y requieren tratamiento simultáneo.

2.       Seguir una alimentación balanceada. La dieta debe incluir verduras, frutas, carnes blancas (pollo, pavo, pescado), huevos, queso fresco y grasas saludables como palta, frutos secos y aceite de oliva. No debe ser un régimen temporal, sino un cambio nutricional sostenible.

3.       Evitar gaseosas, jugos artificiales y productos ultraprocesados. Las gaseosas, jugos artificiales, embutidos, pasteles y queques contienen altos niveles de azúcar, sal y fructosa, que favorecen la progresión de la fibrosis hepática.

4.       Elegir opciones saludables al comer fuera de casa. Priorizar platos a base de pescado o alimentos poco procesados.

El hígado graso puede mejorar con cambios en el estilo de vida, incluso en casos con fibrosis hepática, siempre que se logre bajar de peso y reducir la grasa abdominal.

Si ha recibido este diagnóstico, consulte con un hepatólogo. Evite recurrir a remedios caseros con hierbas o productos “naturales” para bajar de peso, ya que algunos pueden causar insuficiencia hepática y agravar el daño en lugar de revertirlo.

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