• Un análisis elaborado por CEDRO, en el marco
de su 40. ° aniversario, advierte que el Perú “comienza a desempeñar funciones
de abastecimiento, acondicionamiento y redistribución” de ketamina hacia
mercados de la región, dejando de ser solo país de tránsito.
• Según el Estudio Nacional en Población
Escolar 2024 de DEVIDA, 10.105
escolares reportan haber consumido ketamina y 22.061 “tusi”;
para CEDRO, este fenómeno confirma la expansión de estas sustancias en el
consumo juvenil y su creciente vínculo con redes de tráfico ilícito.
Salud en Casa.- A pocos días del 26 de junio, Día Internacional contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, un análisis elaborado por CEDRO, revela una tendencia que enciende alertas: el Perú comienza a consolidarse como un actor cada vez más visible en el tráfico regional de ketamina, un anestésico de uso médico que viene siendo desviado hacia circuitos ilegales.
El estudio, basado en la revisión de casos
registrados entre 2021 y 2026 en Perú, Chile, Colombia, Argentina y Brasil,
muestra que la presencia de esta sustancia ha dejado de ser esporádica.
Decomisos recientes evidencian el uso de encomiendas, servicios de courier,
vehículos particulares y diversas modalidades logísticas para su traslado
dentro y fuera del país.
Uno de los hallazgos más relevantes apunta a un
cambio en el rol del Perú dentro de estas redes. Corredores como
Lima–Tacna–Chile aparecen de manera reiterada en los casos analizados. Lima
destaca como punto de abastecimiento y acondicionamiento, mientras que Tacna
funciona como zona de almacenamiento y tránsito antes del cruce fronterizo. Sin
embargo, el fenómeno ya no se limita al sur: también hay indicios de
desplazamientos hacia mercados del norte sudamericano.
En ese contexto, Milton Rojas, Coordinador de
Salud Mental de CEDRO, advierte un giro significativo en la dinámica del
tráfico: “Los casos
revisados indican que Perú ya no aparece únicamente como territorio de paso;
comienza a desempeñar funciones de abastecimiento, acondicionamiento y
redistribución hacia distintos mercados de la región.”
El análisis también recoge episodios
emblemáticos que reflejan esta evolución. En 2023, por ejemplo, autoridades
colombianas incautaron más de 20 mil dosis de ketamina procedentes del Perú en
el departamento de Nariño. Asimismo, se han documentado envíos internacionales
ocultos en ropa, sobres postales, artesanías y dispositivos electrónicos.
Pero el problema no se limita al ámbito del
tráfico internacional. Los datos más recientes evidencian que el consumo
empieza a instalarse en población joven. Según el Estudio Nacional en Población
Escolar 2024 de DEVIDA, el 0,5 % de estudiantes —equivalente a 10.105
escolares— declaró haber consumido ketamina alguna vez en su vida, mientras que
el 1,1 % (22.061) reportó haber consumido “tusi”.
Para el especialista de CEDRO, este dato marca
un punto de inflexión: “Cuando
una sustancia empieza a registrarse en población escolar deja de ser un
problema exclusivamente policial y se convierte en un desafío de salud pública
y prevención.”
La relación entre ketamina y “tusi” constituye
otro de los focos críticos identificados. Este último, comercializado como una
droga sintética de composición variable, suele contener ketamina combinada con
otras sustancias, lo que incrementa los riesgos para quienes la consumen.
Sobre este punto, Rojas es enfático: “El riesgo más serio del tusi es que
muchos consumidores desconocen qué contiene realmente. La ketamina suele estar
presente en estas mezclas y eso multiplica la incertidumbre y los daños
potenciales.”
El informe advierte además sobre una brecha
regulatoria que complica el control del medicamento. A diferencia de otros
países de la región, donde se han reforzado los sistemas de vigilancia, en el
Perú persisten dificultades para asegurar la trazabilidad de la ketamina desde
su importación hasta su uso final.
Frente a este escenario, CEDRO plantea la
necesidad de fortalecer los mecanismos de control, mejorar la articulación
entre entidades como DIGEMID, SUNAT, Aduanas, Policía y Fiscalía, y reforzar
las estrategias preventivas dirigidas a adolescentes, jóvenes y familias.
En el año en que cumple 40 años de trabajo en
prevención, la institución subraya que los cambios detectados en el mercado de
drogas requieren respuestas anticipadas. La evidencia, advierte, muestra que
cuando las redes criminales encuentran vacíos regulatorios, avanzan
rápidamente. Por ello, actuar de manera temprana no solo resulta más eficaz,
sino también menos costoso que enfrentar las consecuencias de un problema ya
expandido.

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