viernes, 9 de octubre de 2026

 

  • Esperar demasiado ante señales de alarma, automedicar o reutilizar recetas anteriores puede retrasar la atención de un cuadro que requiere evaluación médica inmediata en niños. Conoce más en la siguiente nota.




Salud e
n Casa.- Una fiebre que no cede, vómitos persistentes o un niño que deja de comportarse como de costumbre pueden ser señales de que su situación ya no debería manejarse únicamente en casa. Más allá del síntoma puntual, observar cómo respira y si mantiene su nivel habitual de respuesta puede ayudar a los padres a reconocer cuándo es momento de buscar atención médica.


El Dr. Antonio Soto, pediatra de la Clínica Anglo Americana, explica que la situación requiere mayor atención cuando el niño presenta dificultad para respirar, está muy decaído o cuesta despertarlo, no puede beber líquidos o muestra signos de deshidratación. En bebés menores de tres meses, una temperatura de 38 °C o más requiere evaluación médica inmediata, aunque aparentemente se encuentren bien.

“No debemos mirar solamente el termómetro; debemos mirar al niño: cómo respira, cómo reacciona, si toma líquidos y si se comporta como siempre. Eso nos dice mucho sobre la gravedad del cuadro. Cuando estas señales comienzan a afectar su respiración, hidratación o estado de conciencia, ya no deberían manejarse únicamente en casa”, señaló el especialista.



¿Qué errores deberían evitar los padres al tratar a un niño en casa?





Aunque muchos síntomas pueden comenzar siendo leves, el especialista da a conocer algunas prácticas que pueden aumentar el riesgo de complicaciones:



  • Esperar demasiado ante señales de alarma: si aparece dificultad respiratoria, alteraciones del estado de conciencia, deshidratación importante, convulsiones o un deterioro rápido del niño, no conviene esperar a que el cuadro mejore por sí solo.


  • Automedicar o reutilizar recetas anteriores: la edad, el peso, los antecedentes, las alergias y el diagnóstico influyen en qué medicamento puede utilizarse y en qué dosis. Dos enfermedades con síntomas similares también pueden tener causas diferentes.


  • Administrar dosis incorrectas: muchos medicamentos pediátricos se calculan según el peso y la concentración del producto. Una dosis indicada meses atrás puede no seguir siendo adecuada. Para los medicamentos líquidos, se deben utilizar jeringas o el dispositivo dosificador correspondiente y no cucharas de cocina.


  • Combinar medicamentos sin revisar sus componentes: algunos medicamentos contienen varios principios activos, por lo que utilizar más de uno puede llevar a administrar accidentalmente una dosis excesiva del mismo medicamento.


  • Forzar líquidos o medicamentos: si está muy somnoliento, presenta dificultad importante para respirar o no puede tragar adecuadamente, no debe obligarse a ingerir líquidos o medicamentos por boca. 


Mientras se busca atención médica, si el niño está despierto y puede beber, el especialista recomienda ofrecerle líquidos en pequeñas cantidades y con frecuencia. También es útil registrar cuándo comenzaron los síntomas, las temperaturas alcanzadas, cuándo orinó por última vez y qué medicamentos recibió: esta información puede facilitar mucho la evaluación médica.

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