Salud en Casa.- Bloquear a una ex pareja en WhatsApp y redes sociales puede convertirse en una de las primeras decisiones después de una ruptura sentimental. Para algunas personas, dejar de ver fotografías, publicaciones o mensajes ayuda a tomar distancia y comenzar una nueva etapa. Para otras, no necesariamente es indispensable. Entonces, ¿conviene bloquear a un ex para superar una relación?
La respuesta depende de las circunstancias en las que terminó el vínculo y de cómo afecta emocionalmente mantener el contacto. Así lo explica Rebeca Cahui, psicóloga de la Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS), quien señala que “el bloqueo es especialmente recomendable cuando la ruptura estuvo relacionada con una infidelidad, una agresión, estafa u otra situación que puso en riesgo o dañó la integridad de una persona”.
En cambio, cuando la separación ocurre por incompatibilidad, falta de comunicación, ausencia de compromiso emocional, estrés o problemas de salud mental, la decisión puede evaluarse de acuerdo con las necesidades de cada persona.
“Bloquear a la ex pareja en las redes sociales sería lo idóneo si la ruptura fue motivada por un daño grave. Sin embargo, cada persona debe evaluar si mantener el contacto refuerza la tristeza o dificulta la separación. Entonces, tomar distancia digital puede ser una medida para proteger el bienestar emocional y facilitar el proceso de adaptación”, explica Cahui.
El final de una relación también implica un duelo.
Cuando termina una relación sentimental importante, no solo se pierde la presencia cotidiana de una persona. También pueden quedar atrás proyectos compartidos, planes de futuro, vínculos familiares, amistades e incluso negocios construidos en común.
Mientras más significativo haya sido el vínculo, mayores pueden ser los cambios emocionales que acompañan la separación. Entre las emociones que pueden aparecer están la tristeza, el enojo, la frustración, el miedo, la impotencia, la decepción, la culpa, el resentimiento y la confusión.
“El fin de una relación importante tiene equivalencia al abandono o la muerte de un ser querido, porque implica un proceso de duelo y con él inician las emociones negativas. Esto no significa que todas las personas reaccionen de la misma manera ni que exista una única forma de afrontar la separación”, afirma la psicóloga de la UCSS.
Agrega que el primer paso consiste en aceptar lo ocurrido y reconocer tanto los aspectos positivos como los negativos de la relación, sin dejar de lado los aprendizajes que dejó la experiencia.
En ese sentido, superar una ruptura no significa olvidar de inmediato a la ex pareja ni negar lo que se vivió. Se trata de aceptar que ambos tomaron caminos diferentes y que es necesario avanzar hacia una nueva etapa, conservando el respeto por la experiencia compartida.
Alejarse progresivamente y establecer límites.
Cuando la ruptura se produce por incompatibilidad o dificultades de comunicación, una de las principales dificultades puede ser la tendencia a pensar reiteradamente en lo ocurrido. La persona puede preguntarse qué habría pasado si hubiera actuado de otra manera, preocuparse por el bienestar de su ex pareja o quedarse atrapada en los proyectos que ya no se concretarán.
Ante esta situación, Cahui recomienda considerar un alejamiento progresivo. Esto puede incluir eliminar el contacto en redes sociales si resulta doloroso, reducir las visitas a los lugares que frecuentaban juntos y disminuir temporalmente los encuentros con amistades compartidas cuando estos se convierten en una fuente de malestar.
“Los límites que se establezcan deben responder al autoconocimiento personal y a la forma en que cada individuo vive la separación. No todas las rupturas exigen cortar toda comunicación, pero tampoco es necesario mantener una cercanía que dificulte la recuperación emocional”, expresa.
La especialista recuerda que el proceso de duelo puede durar aproximadamente seis meses, aunque el objetivo es avanzar hacia la superación y aceptación de que la relación terminó. Durante ese periodo, el vínculo con la ex pareja no tiene por qué mantenerse de forma física: también puede transformarse en una relación emocional basada en el respeto por lo vivido.
“Por ejemplo, que al recordar a esa persona o los momentos que pasaron sea con respeto. Por el contrario, si siente malestar es un indicador que aún no ha superado esa ruptura”, advierte Cahui.
Las señales de alerta: cuando la ruptura afecta la vida cotidiana
Sentirse triste, enojado o confundido después de una separación puede formar parte del proceso emocional. Sin embargo, es importante prestar atención cuando el malestar empieza a interferir de manera constante en las responsabilidades y actividades habituales.
“Una de las principales señales de alerta aparece cuando se ven afectadas las funciones familiares, académicas o laborales. Esto puede manifestarse en problemas que antes no eran frecuentes, como discusiones con otras personas, faltas de respeto e incumplimiento de responsabilidades”, indica.
Además, pueden aparecer alteraciones del sueño, aislamiento social y consumo excesivo de alcohol o pornografía. Estas manifestaciones no deben pasar inadvertidas, especialmente cuando empiezan a deteriorar las relaciones interpersonales o impiden cumplir con las obligaciones cotidianas.
“También puede presentarse una sensación de vacío. Se trata de un estado momentáneo que puede aparecer a diario o ante determinadas situaciones que lo desencadenan. Está relacionada con la identidad que una persona construyó alrededor de su relación, la ausencia de la ex pareja en la vida cotidiana y la manera en que se sentía cuando estaba con ella. En esos momentos pueden aparecer sentimientos de soledad, de no pertenecer a un lugar, cuestionamientos sobre el sentido de las actividades habituales y una falta de satisfacción al realizarlas”, aclara la especialista de la UCSS.
Frente a estas experiencias, Cahui recomienda acudir a un psicólogo. Asimismo, señala que la religión puede ayudar en el proceso si la persona tiene voluntad de recurrir a ella.
¿Qué hacer si la ex pareja está en el círculo familiar o laboral?
Superar una ruptura puede resultar más complicado cuando no es posible evitar por completo a la otra persona. Esto sucede, por ejemplo, cuando ambos trabajan o estudian en el mismo lugar, comparten amistades o mantienen vínculos cercanos con una misma familia.
“En el ámbito laboral o académico, la recomendación es comunicar la situación a personas de confianza que puedan brindar apoyo durante el proceso. Se les puede pedir que eviten mencionar la relación o recordar anécdotas compartidas que puedan generar incomodidad”, subraya.
En cuanto al trato directo con la ex pareja, Cahui aconseja mantener una actitud respetuosa, como se haría con cualquier otra persona. La distancia emocional no tiene por qué convertirse en un motivo para generar conflictos en el entorno compartido.
“Respecto a la familia, ahí uno sí tiene control y puede pedir que ayuden en este proceso, retirando a esa persona de las redes sociales, de las reuniones familiares y de los planes a futuro. Eso es muy importante ya que eso demuestra con acciones que los seres cercanos validan sus sentimientos y apoyan la decisión, aún si no piensan igual”, sostiene la psicóloga.
Este acompañamiento puede contribuir a que la persona se sienta comprendida mientras asimila el final de la relación. La clave está en comunicar qué situaciones le generan malestar y qué límites necesita establecer durante esta etapa.
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