El FEN puede afectar a las empresas más allá de la infraestructura: enfermedades y dificultades de movilidad pueden elevar el ausentismo y afectar la continuidad operativa.
Salud en Casa.- Cuando una empresa evalúa los riesgos del Fenómeno El Niño (FEN), suele enfocarse en infraestructura y logística, pero la salud y disponibilidad de sus trabajadores también pueden afectar la continuidad operativa.
El riesgo empresarial es significativo, un análisis de Peru Top Publications señala que 525,888 de 858,611 empresas (61.25%) presentan alta vulnerabilidad frente al FEN. En un escenario severo o extraordinario, el fenómeno podría reducir hasta 1.1 puntos porcentuales del PBI y generar S/5,000 millones menos de ingresos fiscales.
A ello se suma el riesgo sanitario, el dengue mantiene una incidencia superior a la registrada el año pasado, según los últimos reportes del CDC-Minsa. En paralelo, el ENFEN mantiene la alerta de El Niño Costero y estima una probabilidad igual o superior al 62% de alcanzar una magnitud extraordinaria entre septiembre 2026 y enero 2027, con lluvias superiores a lo normal en la costa norte entre septiembre y noviembre.
En este escenario, el ausentismo puede convertirse en un riesgo adicional: enfermedades asociadas al clima o dificultades para desplazarse por inundaciones, huaicos o interrupciones de vías pueden reducir la disponibilidad de trabajadores.
¿Qué deberían revisar las empresas antes de la temporada de lluvias? Jessica Angulo, gerente de Estrategia de Personas de Pacífico Salud, señala que la prevención puede comenzar con medidas concretas:
Identificar puestos críticos y de mayor exposición: determinar qué funciones requieren presencia física y cuáles están más expuestas por desarrollarse en exteriores, transporte, construcción o mantenimiento.
Reforzar la prevención sanitaria: la información sobre dengue, leptospirosis, chikungunya, zika, enfermedades diarreicas e infecciones respiratorias puede ayudar a que los trabajadores reconozcan síntomas y adopten medidas preventivas oportunamente.
Facilitar el acceso a atención médica: contar con orientación sobre atención oportuna para favorecer una recuperación adecuada.
Preparar alternativas ante problemas de traslado: establecer protocolos frente a interrupciones de vías o dificultades para llegar al centro laboral, incluyendo modalidades remotas cuando sea posible.
Incorporar escenarios de ausentismo en los planes de continuidad: definir reemplazos, redistribución de funciones y prioridades ante una reducción temporal del personal.
El riesgo tampoco se limita a la salud. Las dificultades de movilidad generadas por lluvias, inundaciones o huaicos pueden afectar la llegada de trabajadores y sumar presión a operaciones que dependen de personal presencial.
“Prepararse frente al Fenómeno El Niño también implica incorporar estos riesgos en los planes de continuidad operativa. No todas las empresas tienen la misma exposición, por lo que es importante identificar los puestos críticos y anticipar alternativas ante una eventual reducción temporal del personal”, comenta Angulo.
Para las empresas, esto plantea la necesidad de incorporar el factor humano dentro de la gestión del riesgo climático. Identificar puestos críticos, prever ausencias y reforzar la prevención sanitaria ayuda a reducir el impacto en la productividad y mantener la continuidad de las operaciones durante la temporada de lluvias.
Angulo agrega que la preparación también debe involucrar a los propios trabajadores y sus familias. “Es importante que cada persona conozca los riesgos asociados a la temporada de lluvias, identifique las rutas más seguras para sus desplazamientos, cuente con un plan familiar ante emergencias y esté atenta a las recomendaciones de las autoridades. La prevención individual contribuye a proteger la salud, reducir la exposición a riesgos y fortalecer la capacidad de respuesta ante cualquier eventualidad”

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