● Pacientes con cáncer de mama temprano HR+/HER2− de alto riesgo llevan hasta un año esperando que RENETSA fije una fecha para evaluar el tratamiento que podría prevenir su recaída.
● Mientras esperan, viven con un riesgo de recaída que puede llegar a 57%, sin acceso público a una terapia que en el sector privado cuesta alrededor de S/ 14 000 mensuales.
Salud en Casa.- En el mes de la Lucha contra el Cáncer de Mama, la asociación de pacientes Por un Perú Sin Cáncer alerta sobre una realidad que no aparece en las cifras oficiales: la de mujeres con cáncer de mama temprano HR+/HER2− de alto riesgo de recaída que llevan meses esperando que la Red Nacional de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (RENETSA) evalúe el tratamiento que podría reducir la posibilidad de que la enfermedad regrese.
Karin Pardo tiene 29 años y fue diagnosticada con cáncer de mama HR+/HER2− en estadio III. Antes de cumplir los 30 pasó por quimioterapia, una mastectomía radical, radioterapia y la extirpación de trompas y ovarios, que le provocó una menopausia quirúrgica definitiva. Aun después de todo ese tratamiento, el perfil de su enfermedad la mantiene en alto riesgo de que el cáncer regrese. Existe una terapia adicional que reduce ese riesgo, pero no está disponible en el sistema público: para que lo esté, RENETSA debe evaluarla. En octubre de 2025 se remitió a RENETSA la pregunta PICO para esa evaluación en su caso. Ha pasado un año y todavía no existe una fecha.
“Vivo con miedo, preguntándome si el cáncer regresará antes de que el sistema responda”, escribió Karin en la carta que dirigió a las autoridades del Instituto Nacional de Salud. Cada mes sin respuesta es un mes más con esa incertidumbre.
Su caso no es aislado. Una paciente atendida en el Hospital María Auxiliadora, diagnosticada a los 26 años, completó la mastectomía y la quimioterapia y tiene indicado el mismo tratamiento por dos años. Su expediente llegó a RENETSA en noviembre de 2025 y tampoco ha sido evaluado. Volvió a trabajar tras un año fuera del mercado laboral, pero sigue esperando la evaluación que definirá si podrá acceder al tratamiento en el sistema público.
Esperar tiene un costo concreto. En el sector privado, el tratamiento cuesta alrededor de S/ 14 000 mensuales durante aproximadamente dos años, una cifra fuera del alcance de la mayoría de pacientes del sistema público. Y tiene, sobre todo, un costo humano: una paciente de EsSalud Arequipa, cuya solicitud de acceso se evaluó en 2024 sin que la alternativa llegara a incorporarse a tiempo, desarrolló enfermedad metastásica y falleció este año.
El cáncer de mama HR+/HER2− es el subtipo más frecuente y representa cerca del 61% de los casos. Alrededor del 10% de estas pacientes presenta alto riesgo de recaída, con una probabilidad que puede llegar al 57%. Sin embargo, mientras otros subtipos de riesgo comparable, cuentan con terapias financiadas por el Estado para prevenir la recurrencia, las pacientes HR+/HER2− de alto riesgo no tienen una alternativa disponible en el sistema público. En Colombia, México, Brasil, Argentina, Uruguay y Costa Rica este tratamiento ya forma parte de la cobertura pública; en el Perú, solo el Hospital Militar lo ofrece a través del FOSPEME.
“Estas mujeres hicieron todo lo que el sistema les pidió: se operaron, recibieron quimioterapia, siguieron cada indicación. Lo que hoy les falta no es valentía, es una fecha. No pedimos privilegios, pedimos equidad: que la posibilidad de prevenir una recaída dependa del riesgo que enfrenta cada paciente y no del subtipo de su tumor”, señaló Gianina Orellana, directora de Por un Perú Sin Cáncer.
Las pacientes solicitan a RENETSA que programe y haga pública una fecha de evaluación para las preguntas PICO pendientes sobre esta población de pacientes, y al Ministerio de Salud que priorice este proceso considerando el tiempo transcurrido. No pide una aprobación inmediata, sino que una necesidad ya identificada por el propio sistema de salud avance con la urgencia que exige el cáncer, donde cada mes de espera cuenta.

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