lunes, 2 de noviembre de 2026

 El dolor dental, la tensión mandibular y las molestias al masticar pueden afectar la calidad de vida si no se atienden oportunamente. El Dr. Javier Lamas, cirujano odontólogo, destaca la importancia de fortalecer la cultura preventiva y reconocer las señales de alerta.



Salud e
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Casa.- Ante los cambios de temperatura y los episodios de calor intenso, promover una cultura preventiva en salud bucal es fundamental para detectar oportunamente afecciones que podrían agravarse si no reciben tratamiento. Aunque el calor no provoca directamente las infecciones dentales ni los trastornos mandibulares, la deshidratación puede favorecer la sequedad bucal, mientras que las caries, las enfermedades de las encías y las alteraciones de la articulación temporomandibular (ATM) requieren atención profesional.


El Dr. Javier Lamas, cirujano odontólogo, resalta que no se deben normalizar las molestias en los dientes ni en la mandíbula. El dolor al masticar, la dificultad para abrir o cerrar la boca, la tensión muscular y los chasquidos acompañados de dolor son señales que deben evaluarse para determinar su origen y establecer el tratamiento correspondiente.


“La prevención en salud bucal no consiste únicamente en cepillarse los dientes. También implica prestar atención a la forma en que mordemos, masticamos y movemos la mandíbula. Cuando aparecen molestias recurrentes, dolor o limitaciones en la apertura de la boca, es importante buscar una evaluación profesional y evitar la automedicación. Un diagnóstico oportuno permite identificar el problema y determinar el tratamiento más adecuado para cada paciente”, señala el Dr. Javier Lamas.


Cinco recomendaciones para cuidar los dientes y la mandíbula.





1. Mantener una adecuada hidratación. Beber agua durante el día ayuda a prevenir la deshidratación y favorece la humedad de la boca, especialmente durante los periodos de calor intenso. Si la sequedad bucal persiste, es recomendable consultar con un profesional.

2. Reforzar la higiene bucal diaria. Cepillarse los dientes al menos dos veces al día con pasta dental con flúor y utilizar hilo dental ayuda a prevenir las caries y las enfermedades de las encías. Los controles odontológicos periódicos también permiten detectar problemas antes de que ocasionen molestias mayores.

3. Reconocer las señales de alerta mandibular. El dolor al masticar, la tensión en los músculos de la mandíbula, los chasquidos dolorosos y la dificultad para abrir la boca pueden estar relacionados con alteraciones de la articulación temporomandibular u otros problemas. Si los síntomas persisten o se repiten, se debe solicitar una evaluación profesional.

4. Evitar hábitos que sobrecarguen la mandíbula. Morder objetos, masticar hielo o consumir alimentos muy duros cuando existe dolor puede agravar las molestias. Si la persona aprieta o rechina los dientes, debe comentarlo con el odontólogo para determinar si necesita tratamiento.

5. No recurrir a la automedicación. El uso de analgésicos puede aliviar temporalmente el dolor, pero no necesariamente resuelve su causa. Tampoco deben utilizarse antibióticos sin prescripción. Ante una molestia persistente, es fundamental identificar el origen del problema y seguir el tratamiento indicado por el profesional.


¿Cuándo acudir al odontólogo?


El dolor dental persistente, el sangrado de encías, la inflamación, las molestias recurrentes al masticar y las limitaciones para mover la mandíbula requieren evaluación profesional. La fiebre asociada con dolor dental o la hinchazón facial demandan atención urgente. Si existe dificultad para respirar o tragar, se debe acudir inmediatamente a un servicio de emergencias.


En el caso de las alteraciones mandibulares, no se debe asumir que los chasquidos o las molestias son inofensivos ni iniciar ejercicios o tratamientos por cuenta propia. Una evaluación permite determinar si existe un trastorno temporomandibular, una alteración muscular, un problema de mordida u otra condición que requiera atención específica.


Promover una cultura preventiva significa comprender que la salud bucal también involucra el funcionamiento de la mandíbula y la comodidad al hablar, comer y realizar actividades cotidianas. Mantener buenos hábitos de higiene, atender las primeras señales de alerta y acudir a controles periódicos son medidas esenciales para preservar la salud bucodental y la calidad de vida.

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