lunes, 20 de marzo de 2023


Salud e
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 Casa.- Al llegar a la adultez pensamos que los temibles puntos negros de la adolescencia no volverán a nuestra vida nunca más, pero el estrés es uno de los factores más recurrentes en la estimulación de las hormonas andrógenas que crean grasa en la piel, haciendo que aquellas células muertas inflamen el rostro.


Es así como los comedones o más conocidos como “espinillas” empiezan a aparecer a cualquier edad. Para reconocer los tipos de puntos negros en nuestro cutis, el doctor Erick Torres, del Centro de Medicina Estética de la Clínica Ricardo Palma, nos explica que existen dos tipos de comedones: abiertos (sebo atracado en el poro de color oscuro por la oxidación de su contenido), y cerrados (una especie de quistes que aparecen debajo de la piel de color claro y, generalmente, son difíciles de tratar).


El especialista agrega que la formación de las espinillas depende de la acumulación del sebo en el rostro y para evitar su aparición existen tratamientos con aparatologías láser que nos ayudarán a reducir las glándulas y cerrar los poros desde la primera sesión. Además, se recomiendan técnicas alternativas para controlar la grasa en el cutis de la piel grasa, mixta o seca.


De otro lado, el doctor Torres comenta que también puede presentarse inflamación e infección del folículo o unidad pilosebácea, lo que conocemos como acné inflamatorio. Por ello, recomienda a todas las personas que primero sepan identificar qué tipo de piel tienen para determinar cuántas veces a la semana deberán pasar por una limpieza en el rostro. Estas son:


·         Cutis acnéico: Se recomienda realizarse la limpieza facial cada semana o máximo dos veces por mes.

·         Piel seca:  Una vez al mes con la ayuda de hidratantes al rostro.

·         Piel dañada por el sol:   Se necesita una limpieza facial mensual, añadiendo antioxidantes e hidratantes.

Recuerda:

·         La limpieza facial profunda no solo puede ser beneficiosa para el tratamiento de las espinillas, también te ayudará a eliminar las impurezas y retirar las células muertas propias del recambio celular, permitiéndonos controlar la producción de grasa y facilitando la renovación de la piel, otorgándole luminosidad y suavidad.

·         Es necesario seguir las recomendaciones de un especialista para que nos oriente y nos indique con qué frecuencia necesitamos realizar una limpieza facial profunda y así lucir una piel sana, luminosa e hidratada.

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