Salud en Casa.- La lumbalgia es una de las principales causas de consulta médica debido a su alta prevalencia en la población. Se caracteriza por dolor y rigidez en la parte baja de la espalda. Según la Organización Mundial de la Salud, para el año 2050, afectará a más de 800 millones de personas.
El Dr. Héctor Quevedo
Solidoro, reumatólogo de la Clínica Stella Maris, explica las causas,
factores de riesgo y tratamientos disponibles para esta afección. Aunque en la
mayoría de los casos mejora en un período de cuatro semanas, si no se trata
oportunamente, cerca del 25% de los pacientes puede desarrollar dolor crónico,
afectando su calidad de vida, asegura el especialista.
Causas y factores de riesgo
En muchos casos, la lumbalgia no tiene una causa
identificable. Sin embargo, existen condiciones que pueden desencadenarla,
tales como la hernia de disco intervertebral lumbar o el estrechamiento del
canal medular. Algunos factores que predisponen al desarrollo de la lumbalgia
incluyen: obesidad, inactividad física, ocupaciones que requieren levantar
pesos, agacharse, malas posturas, permanecer por largos periodos sentados sin
interrupciones, el estrés o la depresión.
Síntomas y diagnóstico
El dolor lumbar puede presentarse como una sensación de
quemazón en la zona afectada, intensificándose al levantarse tras estar sentado
o acostado. En algunos casos, el dolor puede irradiarse hacia los glúteos,
muslos o pantorrillas. Para el diagnóstico, en la mayoría de los casos de
lumbalgia aguda, no es necesario realizar estudios de imagen de inmediato. Sin
embargo, si el dolor persiste por más de cuatro semanas o se sospecha una
afección más grave, se recomienda realizar una resonancia magnética para descartar
patologías de mayor complejidad.
Tratamientos y prevención
El tratamiento varía según la intensidad y duración del
dolor. Para la lumbalgia aguda, se recomienda reducir temporalmente la
actividad física, aplicar compresas calientes y usar antiinflamatorios si es
necesario. En casos crónicos, el ejercicio regular, el fortalecimiento muscular
y estiramientos como yoga o pilates ayudan a reducir el dolor y mejorar la
movilidad. También existen terapias complementarias como la acupuntura y la
laserterapia. En situaciones más severas, pueden requerirse inyecciones esteroideas
epidurales.
Para prevenir la lumbalgia, el Dr. Quevedo recomienda
controlar el peso, mantener una rutina de actividad física regular y adoptar
posturas adecuadas al sentarse y al levantar objetos. “El cuidado de la espalda
es fundamental para evitar episodios recurrentes de lumbalgia y prevenir
complicaciones a largo plazo”, concluye el especialista.
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