sábado, 24 de enero de 2026

 Hidratación constante, alimentación ligera y precauciones frente al sol son claves para atravesar el verano de forma segura durante el embarazo.

 



Salud en Casa
.- Con la llegada del verano y el incremento de la temperatura, las mujeres gestantes deben prestar especial atención a su salud. Durante el embarazo, el cuerpo experimenta múltiples cambios físicos y hormonales que, sumados al calor intenso, pueden aumentar el riesgo de deshidratación, fatiga, infecciones y golpes de calor. Por ello, adoptar cuidados simples pero constantes es fundamental para proteger tanto a la madre como al bebé durante esta temporada.


 

“Durante el embarazo, el cuerpo ya trabaja más de lo normal: aumenta el volumen de sangre, cambian la presión y hay mayor demanda de energía. En verano, el calor acelera la pérdida de líquidos a través del sudor, lo que puede afectar tanto a la mamá como al bebé si no se toman las precauciones necesarias”, explica Ginger García Portocarrero, directora de Obstetricia de la Universidad Norbert Wiener.

 

Hidratación y alimentación, pilares del cuidado

 

·        Tomar agua de forma constante: No se debe esperar a tener sed. Lo ideal es beber agua en pequeñas cantidades a lo largo del día.

·        Incorporar frutas y verduras con alto contenido de agua, como sandía, melón, naranja y pepino, que ayudan a mantener una hidratación adecuada de manera natural.

·        Optar por comidas ligeras y fraccionadas: Durante el verano, es mejor consumir porciones pequeñas varias veces al día para evitar la pesadez y el agotamiento.

·        Evitar frituras, gaseosas y bebidas muy azucaradas, ya que no hidratan adecuadamente y pueden aumentar el malestar.

 

Precauciones frente al calor y el sol

 

Durante el verano, se recomienda evitar la exposición solar intensa, especialmente entre las 10:00 a.m. y las 4:00 p.m., y priorizar el uso de ropa ligera, bloqueador solar, sombrero y espacios ventilados o con sombra. La actividad física debe ser suave y realizarse en horarios más frescos. Asimismo, es importante descansar con mayor frecuencia, elevar las piernas y evitar permanecer mucho tiempo de pie o sentada sin moverse para reducir la hinchazón y la fatiga.

 

Señales de alerta que no deben ignorarse

 

Es importante estar atenta a síntomas de deshidratación, como sed intensa, boca seca, orina oscura o escasa, mareos, debilidad y calambres. Asimismo, signos como piel muy caliente, náuseas, palpitaciones, confusión, somnolencia o desmayos pueden indicar agotamiento por calor o golpe de calor, situaciones que requieren atención inmediata.

 

Además, se debe acudir de inmediato a un centro de salud ante sangrado, perdida de líquido, contracciones intensas y seguidas, dolor abdominal fuerte o disminución de los movimientos del bebé.

 

“Cuidarse del calor durante el embarazo no es complicado, pero sí requiere constancia. Con hidratación permanente, una alimentación adecuada y precauciones simples frente al sol, las gestantes pueden disfrutar del verano y proteger su bienestar y el de su bebé”, concluye la especialista de la Universidad Norbert Wiener.


0 comentarios:

Publicar un comentario