martes, 3 de marzo de 2026

 

  • Especialistas del Instituto Oncológico FALP recuerdan que la detección temprana, la vacunación y el tamizaje son las herramientas más eficaces para reducir el impacto de estas enfermedades.




Salud e
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Casa.- El 8 de marzo es una fecha que subraya los múltiples desafíos que enfrentan las mujeres, siendo la salud un ámbito de especial preocupación. En este contexto, el cáncer de mama y el cáncer cervicouterino siguen representando los tipos de mayor incidencia en la población femenina, lo que conlleva un impacto significativo que trasciende lo físico y afecta también el plano emocional.


A nivel global, el cáncer cervicouterino y de mama se mantienen entre las patologías más diagnosticadas en mujeres, según Globocan. En Perú, los datos de 2022 de la misma entidad indican cerca de 7 mil nuevos casos de cáncer de mama y 4 mil de cáncer cervicouterino. Estas cifras evidencian la urgente necesidad de implementar estrategias accesibles que promuevan la detección temprana y el tratamiento oportuno para mejorar los pronósticos de salud pública en el país.


En esa línea, especialistas del Instituto Oncológico FALP enfatizan el impacto de estas enfermedades y, sobre todo, resaltan la importancia de la prevención y el autocuidado.


El cáncer cervicouterino, asociado en más del 95% de los casos a la infección persistente por el Virus del Papiloma Humano (VPH), es una patología que puede desarrollarse de manera silenciosa durante años. “ Esta infección es altamente prevalente en la población sexualmente activa y que algunos genotipos de alto riesgo pueden provocar distintos tipos de cáncer”, explica la Dra. Verónica Sanhueza, anatomopatóloga del Instituto Oncológico (FALP). 


Para reducir el riesgo y detectar lesiones precoces, la especialista destaca la Vacunación contra el VPH y el tamizaje; así como el Papanicolaou (PAP), que detecta cambios celulares (cáncer inicial) y se recomienda cada 3 años desde los 25.


Por otro lado, el cáncer de mama continúa siendo el diagnóstico oncológico más frecuente en mujeres adultas. Si bien el riesgo aumenta con la edad, el pronóstico mejora significativamente cuando la enfermedad se detecta en etapas iniciales.“ Mientras más temprano sea el diagnóstico, existen mayores alternativas terapéuticas para lograr mejores resultados”, señala el Dr. Badir Chahuán, jefe de Cirugía Oncológica y Reconstructiva de Mama de FALP. 


La prueba que se debe realizar sí o sí para prevenir esta enfermedad es la mamografía, que debe ser anual a partir de los 40 años. Para conocer su cuerpo, la mujer debe también realizarse mensualmente el autoexamen, que no detecta precozmente el cáncer de mama, pero que permite descubrir cambios en éstas.  


En el marco del Día Internacional de la Mujer, se destaca la salud como pilar del autocuidado y la autonomía femenina. La prevención implica acciones esenciales y oportunas: vacunación, exámenes preventivos y controles médicos regulares. La detección temprana y la no postergación de citas médicas son cruciales para el pronóstico de cualquier enfermedad.


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