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El uso de tablets y celulares en
menores de 5 años subió un 40% en los últimos dos años, forzando la visión de
los más pequeños antes de tiempo.
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Especialistas advierten que el
"estrés acomodativo" es el culpable de que muchos niños de nido se
muestren irritables o "distraídos" en clase.
Salud en Casa .– El regreso a nidos y jardines este año trae una alerta roja que los padres no deben pasar por alto. Según proyecciones basadas en datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 15% de los niños en edad preescolar ya llega al aula con síntomas de fatiga visual (astenopia). El problema nace en casa: estudios de ergonomía de 2025 revelan que, frente a una pantalla, los niños parpadean apenas 5 veces por minuto, cuando lo normal son 15. La disminución del parpadeo reduce la lubricación natural del ojo, favoreciendo la sequedad ocular. Esto puede generar una visión borrosa intermitente que dificulta que un niño de 3 o 4 años mantenga la atención en actividades simples como pintar, colorear o seguir trazos.
Para
la Dra. Marleni Mendoza, médica oftalmóloga y asesora científica de
Laboratorios Lansier, la exposición prolongada a pantallas a edades muy
tempranas no es adecuada. “Un niño en etapa inicial no debería pasar muchas
horas enfocando de cerca; su sistema visual está diseñado para explorar el
entorno a distancia. Mantener la mirada fija a unos 20 centímetros genera un
esfuerzo continuo de enfoque que puede provocar fatiga y molestias oculares. El
problema es que los más pequeños no siempre pueden expresar si les duele la
vista o si ven borroso. En lugar de decirlo, se frotan los ojos, se muestran
irritables o dejan de jugar, y a veces interpretamos esto como mala conducta,
cuando en realidad puede tratarse de fatiga visual”, explica la especialista.
Para
que el inicio de clases 2026 no se convierta en una lucha contra la fatiga, la
experta de Laboratorios Lansier recomienda estas pautas clave:
- Chequeo
antes de los 5 años: Es la edad de oro
para detectar el "ojo perezoso" (ambliopía). Si no se detecta y
trata a tiempo, el cerebro puede comenzar a “ignorar” la imagen que
proviene del ojo que ve menos, lo que reduce progresivamente su capacidad
visual.
- Pausas visuales
obligatorias: Por cada 20 minutos de uso de
tablet o celular, es recomendable que el niño dirija la mirada hacia un
punto lejano (idealmente a más de 6 metros) durante al menos 20 segundos.
Este breve descanso ayuda a relajar el sistema de enfoque del ojo, que
trabaja intensamente en visión cercana, y favorece una función visual más
saludable durante el crecimiento.
- Gotas lubricantes y
parpadeo: El uso prolongado de pantallas
reduce la frecuencia de parpadeo y puede causar sequedad, ardor o
sensación de “arenilla”. En estos casos, las lágrimas artificiales sin
preservantes pueden ayudar a mantener el ojo lubricado y proteger la
superficie ocular durante el uso de dispositivos electrónicos.
- La distancia del
brazo: Evite que los niños acerquen demasiado
el rostro al dispositivo. Lo recomendable es mantener una distancia
aproximada de 35 a 40 cm. Leer o usar pantallas muy cerca aumenta la
exigencia del sistema visual y se asocia con un mayor riesgo de
desarrollar miopía a edades tempranas.
- Juego
al aire libre: La luz natural cumple un papel
fundamental en el desarrollo visual. Pasar al menos una hora diaria al
aire libre ayuda a reducir el riesgo de miopía y favorece un crecimiento
ocular más saludable. Además, permite que los ojos descansen de la visión
cercana intensa durante las horas de estudio.
Ver
bien es fundamental para aprender bien. La especialista en salud visual nos
recuerda que el examen oftalmológico es tan importante como la lista de útiles
escolares. Asegurar que un niño vea con claridad es brindarle una herramienta
clave para que su experiencia en el colegio sea positiva y llena de confianza,
y no una fuente de dificultad innecesaria.
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