jueves, 12 de marzo de 2026

 Especialista advierte sobre las señales de alerta y brinda recomendaciones para que padres establezcan límites saludables en el hogar.




Salud en
 Casa.- El Ministerio de Salud (Minsa) advirtió que el uso prolongado de pantallas en la infancia y adolescencia puede generar efectos negativos en la salud mental, el sueño y el desarrollo emocional.


De acuerdo con el Dr. Franklin Rivera Robles, psiquiatra del Hospital San Juan de Lurigancho, el tiempo de exposición debe ajustarse según la edad. “Las recomendaciones generales sugieren evitar pantallas en menores de 2 años; limitar a un máximo de una hora diaria entre los 2 y 5 años; y de una a dos horas para mayores de 6 años. En el caso de los adolescentes, se aconseja no exceder las dos horas de uso recreativo, priorizando siempre el sueño y la actividad física”, precisó.


El especialista indicó que el uso se vuelve problemático cuando aparecen conductas como aislamiento social, abandono de actividades cotidianas, aumento progresivo del tiempo de uso y dependencia digital. También pueden presentarse comportamientos hostiles e irascibles, reducción de las horas de descanso y una necesidad constante de estar conectados o recibir información.


“Cuando el menor reacciona con irritabilidad intensa ante la limitación del dispositivo o deja de cumplir con sus responsabilidades escolares y familiares, estamos frente a una señal de alerta”, precisó.


El Dr. Rivera alertó que el uso nocturno del celular afecta gravemente el descanso. La luz azul de las pantallas suprime la producción de melatonina, hormona que regula el sueño, retrasando el inicio del descanso y disminuyendo su calidad.


Además, la estimulación cognitiva, el llamado “efecto rebote” de dopamina y la ansiedad por las notificaciones mantienen el cerebro en estado de alerta, lo que puede provocar insomnio, microdespertares y menor tiempo total de sueño.



CÓMO PONER LÍMITES SIN CONFLICTOS 


Para establecer límites de manera saludable, el psiquiatra recomendó combinar firmeza con amabilidad. “Es importante mantener un tono calmado, practicar una comunicación asertiva y ser consistentes con las normas”, explicó.


Entre las estrategias más efectivas, destacó anticipar las reglas, ofrecer opciones limitadas, utilizar lenguaje positivo –centrado en lo que sí se debe hacer– y evitar gritos o amenazas. La coherencia entre ambos padres o cuidadores también resulta clave.


Finalmente, el especialista sugirió promover actividades que reemplacen el tiempo frente a pantallas, especialmente durante las vacaciones. Entre ellas, mencionó juegos al aire libre como paseos al parque o bicicleta, actividades artísticas, lectura, rompecabezas y cocina en familia.


“El objetivo no es prohibir la tecnología, sino fomentar un uso equilibrado que no interfiera con el desarrollo integral del niño o adolescente”, concluyó.

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