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En el marco del Día Mundial de la Tuberculosis (24
de marzo), Silvia Soto, licenciada en enfermería y responsable del programa
contra la tuberculosis del Policlínico Barton, operado por IBT Group, advierte
que el Perú reportó más de 32 mil casos en 2024.
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El Perú continúa entre los 30 países con mayor
carga de tuberculosis a nivel mundial, por lo que reconocer los síntomas a
tiempo es clave para evitar contagios dentro del hogar.
Salud en Casa.-Aunque muchos la asocian con una enfermedad del pasado, la tuberculosis sigue siendo una amenaza vigente en el Perú. Cada 24 de marzo, en el marco del Día Mundial de la Tuberculosis, especialistas recuerdan la importancia de reconocer sus síntomas a tiempo, ya que una detección tardía no solo agrava la enfermedad, sino que también incrementa el riesgo de contagio entre familiares y convivientes.
De acuerdo con
el Ministerio de Salud, durante 2024 se reportaron más de 32 mil casos de
tuberculosis en el país, y alrededor del 70 % se concentra en Lima
Metropolitana y el Callao. Además, el Perú se mantiene entre los 30 países con
mayor carga de esta enfermedad a nivel mundial, lo que refuerza la necesidad de
fortalecer la detección temprana y derribar mitos que aún dificultan su
abordaje.
Desde el
Policlínico Barton, operado por IBT Group, Silvia Soto, licenciada en
enfermería y responsable del programa contra la tuberculosis, explica que uno
de los principales problemas sigue siendo que muchas personas no identifican
las señales de alerta o minimizan los síntomas iniciales.
“Muchas veces
se cree que la tuberculosis solo afecta a pacientes muy delgados, debilitados o
que escupen sangre. Pero en la práctica vemos que no siempre es así. Hay
personas que pueden tener buen aspecto general y aun así tener la enfermedad,
lo que retrasa el descarte y el inicio del tratamiento”, señala.
Qué síntomas
deben llamar la atención
Entre las
principales señales de alerta figuran la tos por más de 15 días, la pérdida de
peso sin causa aparente, la sudoración nocturna, la fiebre durante la noche, el
dolor de espalda y la presencia de flema o sangre al toser. Ante estos
síntomas, la recomendación es acudir a un establecimiento de salud para el
descarte correspondiente.
Silvia Soto
advierte que el mayor riesgo de retrasar el diagnóstico es el contagio,
especialmente en los casos de tuberculosis pulmonar, que es la forma más
frecuente. Esto puede afectar directamente a quienes viven en el mismo hogar,
así como a compañeros de estudio o personas con quienes se comparten espacios
cerrados y poco ventilados.
“Cuando una
persona con tuberculosis es también quien sostiene económicamente el hogar,
toda la dinámica familiar se altera. Cambian los ingresos, la alimentación, la
rutina y el bienestar emocional de los miembros de la casa”, añade.
Mitos que
todavía generan miedo
Uno de los
retos más importantes sigue siendo combatir la desinformación. Aún hay personas
que creen que la tuberculosis se transmite por compartir cubiertos, platos o
muestras de afecto, lo que genera temor y muchas veces estigmatiza al paciente.
Sin embargo, la
especialista aclara que el contagio no ocurre por usar los mismos utensilios,
sino principalmente por la exposición prolongada en ambientes cerrados y poco
ventilados con una persona que tiene tuberculosis pulmonar activa. Por eso,
informar bien a la familia es clave para evitar rechazos innecesarios y
acompañar adecuadamente al paciente durante su tratamiento.
Una enfermedad
que sí tiene cura
La
especialista recuerda que la tuberculosis sí tiene cura, pero requiere
constancia. Según la norma técnica, el tratamiento debe ser supervisado y, en
la mayoría de casos, dura más de seis meses.
En esa línea,
el área de TBC del Policlínico Barton, operado por IBT Group, ha sido
implementada para brindar una atención integral, en un ambiente amplio,
iluminado y ventilado, que permite no solo la administración supervisada del
tratamiento, sino también el acompañamiento de distintas especialidades para
atender de manera más completa las necesidades del paciente.
Finalmente,
Silvia Soto subraya que detectar a tiempo puede cambiarlo todo. Reconocer una
tos persistente, buscar atención médica, ventilar los ambientes y derribar
mitos son acciones sencillas que pueden ayudar a cortar la cadena de
transmisión y proteger a toda la familia.


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