lunes, 30 de marzo de 2026

 

     Especialistas advierten que la desinformación sigue siendo una de las principales barreras para prevenir complicaciones asociadas al Virus del Papiloma Humano.



Salud en
 Casa.- A pesar de contar con herramientas de prevención y diagnóstico, el Virus del Papiloma Humano (VPH) continúa representando un desafío en salud debido a su detección tardía. En muchos casos, esta situación está vinculada no solo al seguimiento médico, sino también a la persistencia de mitos y percepciones erróneas que influyen en cómo se entiende y se enfrenta esta infección.


El VPH es una infección altamente frecuente que puede afectar a cualquier persona sexualmente activa. Existen más de 200 tipos virales: algunos de bajo riesgo, asociados a verrugas genitales, y otros de alto riesgo, vinculados a distintos tipos de cáncer, principalmente el de cuello uterino. Aunque en la mayoría de los casos el organismo logra eliminar el virus de forma natural, existe un grupo en el que la infección persiste, lo que incrementa el riesgo de desarrollar lesiones con el tiempo.


Entre las ideas equivocadas más comunes se identifica creer que solo ciertas personas pueden contraer el virus, cuando en realidad cualquier persona sexualmente activa está expuesta. También persiste la idea de que el uso de preservativo elimina completamente el riesgo, cuando en realidad solo lo reduce. A ello se suma la creencia de que los hombres son los únicos responsables del contagio, pese a que tanto hombres como mujeres pueden transmitirlo.


Otro de los mitos más frecuentes es asumir que si no hay síntomas, no es necesario realizarse evaluaciones médicas. Sin embargo, el VPH no suele presentar señales en sus etapas iniciales, lo que puede retrasar su detección. Asimismo, muchas personas consideran que la vacunación elimina la necesidad de controles, cuando en realidad estos deben mantenerse a lo largo del tiempo como parte del seguimiento preventivo.


“El virus del papiloma humano es una infección temporal en la mayoría de los casos y aproximadamente el 85% de las personas lo elimina de forma natural; el problema está en el grupo en el que la infección se vuelve persistente. Por eso, el mayor riesgo no es el contagio en sí, sino no detectarlo a tiempo y no realizar el seguimiento adecuado. En ese sentido, el control periódico permite identificar a tiempo posibles lesiones y actuar antes de que progresen”, resalta Gino Venegas, Ginecólogo oncólogo de la Clínica Anglo Americana.


El contagio ocurre principalmente durante las relaciones sexuales, ya sean vaginales, orales o anales, y puede afectar tanto a hombres como a mujeres. Frente a este escenario, los especialistas coinciden en que la prevención debe abordarse de manera integral y sostenida en el tiempo.


Entre las principales recomendaciones destacan la vacunación dentro del rango indicado (de 9 a 45 años), la realización periódica de pruebas de tamizaje como el test de VPH o la citología, y el seguimiento médico oportuno ante cualquier resultado anormal. Estas acciones permiten detectar a tiempo posibles alteraciones y reducir significativamente el riesgo de desarrollar cáncer.


En ese sentido, el principal desafío ante el VPH no es solo el acceso a herramientas de prevención, sino el uso adecuado de estas. La combinación de vacunación, controles periódicos y seguimiento médico permite identificar a tiempo los casos de riesgo y actuar antes de que evolucionen. Detectar a tiempo no solo hace la diferencia, sino que puede evitar el desarrollo de enfermedades prevenibles.

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