● Especialistas advierten que la desinformación sigue siendo una de las
principales barreras para prevenir complicaciones asociadas al Virus del
Papiloma Humano.
Salud en Casa.- A pesar de contar con herramientas de prevención y diagnóstico, el Virus del Papiloma Humano (VPH) continúa representando un desafío en salud debido a su detección tardía. En muchos casos, esta situación está vinculada no solo al seguimiento médico, sino también a la persistencia de mitos y percepciones erróneas que influyen en cómo se entiende y se enfrenta esta infección.
El VPH es una
infección altamente frecuente que puede afectar a cualquier persona sexualmente
activa. Existen más de 200 tipos virales: algunos de bajo riesgo, asociados a
verrugas genitales, y otros de alto riesgo, vinculados a distintos tipos de
cáncer, principalmente el de cuello uterino. Aunque en la mayoría de los casos
el organismo logra eliminar el virus de forma natural, existe un grupo en el
que la infección persiste, lo que incrementa el riesgo de desarrollar lesiones
con el tiempo.
Entre las ideas
equivocadas más comunes se identifica creer que solo ciertas personas pueden
contraer el virus, cuando en realidad cualquier persona sexualmente activa está
expuesta. También persiste la idea de que el uso de preservativo elimina
completamente el riesgo, cuando en realidad solo lo reduce. A ello se suma la
creencia de que los hombres son los únicos responsables del contagio, pese a
que tanto hombres como mujeres pueden transmitirlo.
Otro de los mitos más
frecuentes es asumir que si no hay síntomas, no es necesario realizarse
evaluaciones médicas. Sin embargo, el VPH no suele presentar señales en sus
etapas iniciales, lo que puede retrasar su detección. Asimismo, muchas personas
consideran que la vacunación elimina la necesidad de controles, cuando en
realidad estos deben mantenerse a lo largo del tiempo como parte del
seguimiento preventivo.
“El virus del papiloma
humano es una infección temporal en la mayoría de los casos y aproximadamente
el 85% de las personas lo elimina de forma natural; el problema está en el
grupo en el que la infección se vuelve persistente. Por eso, el mayor riesgo no
es el contagio en sí, sino no detectarlo a tiempo y no realizar el seguimiento
adecuado. En ese sentido, el control periódico permite identificar a tiempo
posibles lesiones y actuar antes de que progresen”, resalta Gino Venegas,
Ginecólogo oncólogo de la Clínica Anglo Americana.
El contagio ocurre
principalmente durante las relaciones sexuales, ya sean vaginales, orales o
anales, y puede afectar tanto a hombres como a mujeres. Frente a este
escenario, los especialistas coinciden en que la prevención debe abordarse de
manera integral y sostenida en el tiempo.
Entre las principales
recomendaciones destacan la vacunación dentro del rango indicado (de 9 a 45
años), la realización periódica de pruebas de tamizaje como el test de VPH o la
citología, y el seguimiento médico oportuno ante cualquier resultado anormal.
Estas acciones permiten detectar a tiempo posibles alteraciones y reducir
significativamente el riesgo de desarrollar cáncer.
En ese sentido, el
principal desafío ante el VPH no es solo el acceso a herramientas de
prevención, sino el uso adecuado de estas. La combinación de vacunación,
controles periódicos y seguimiento médico permite identificar a tiempo los
casos de riesgo y actuar antes de que evolucionen. Detectar a tiempo no solo
hace la diferencia, sino que puede evitar el desarrollo de enfermedades
prevenibles.

0 comentarios:
Publicar un comentario