jueves, 7 de mayo de 2026

 

Peinados tirantes y hábitos cotidianos pueden debilitar el cabello sin que lo notes. Detectarlo a tiempo es clave para evitar daños permanentes.




Salud e
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 Casa.- La alopecia por tracción es un tipo de caída del cabello causada por la tensión constante sobre el cuero cabelludo, generalmente asociada a peinados muy ajustados. Aunque suele pasar desapercibida en sus primeras etapas, puede generar pérdida capilar progresiva si no se corrige a tiempo.



Este problema afecta principalmente a mujeres, ya que está relacionado con prácticas estéticas frecuentes como colas altas, trenzas, extensiones o el uso continuo de ligas muy ajustadas. Con el tiempo, esta tensión debilita los folículos pilosos y puede provocar zonas con menor densidad.



“Muchas pacientes no relacionan sus peinados diarios con la caída del cabello. La alopecia por tracción es silenciosa al inicio, pero si la tensión se mantiene, puede volverse permanente”, explica el Dr. Yherson Mendoza, especialista en restauración capilar de Perfection Capilar.


En ese sentido, el especialista comparte cuatro claves para identificarla y prevenirla:






1.    Dolor o tensión después de peinarte. Si sientes molestias, ardor o tirantez en el cuero cabelludo tras hacerte una cola o trenza, es una señal de alerta. Por ejemplo, peinados muy ajustados para el gimnasio o el trabajo pueden generar este estrés constante sin que lo notes.

 

2.    Cabellos cortos o rotos en la línea frontal. La aparición de pelitos más cortos o quebrados en la frente o sienes puede indicar daño por tracción. Esto suele verse en quienes usan con frecuencia extensiones, baby hairs (cabellos cortos, finos y suaves en la línea frontal, sienes o nuca) muy jalados o recogidos altos.

 

3.    Menor densidad en zonas específicas. Notar menos volumen en áreas como las sienes o detrás de las orejas es otra señal. Por ejemplo, usar siempre el mismo tipo de peinado puede generar desgaste localizado y progresivo del cabello.

 

4.    Cambios en la textura o debilidad del cabello. El cabello puede volverse más fino, frágil o quebradizo en las zonas afectadas. El uso constante de herramientas de calor o químicos, sumado a la tracción, puede agravar el problema.



“Lo más importante es modificar los hábitos a tiempo. Alternar peinados, evitar la tensión constante y acudir a una evaluación capilar permite frenar el daño y, en muchos casos, recuperar el cabello. Pequeños cambios en la rutina pueden marcar una gran diferencia para mantenerlo más fuerte, saludable y con mejor apariencia a largo plazo”, finaliza el Dr. Mendoza.

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