Un concepto científico que
nombra, por primera vez, la profunda metamorfosis física, emocional e
identitaria que viven las mujeres al convertirse en madres.
Salud en Casa.- Este mes, millones de mujeres a nivel mundial celebraron por primera vez el Día de la Madre, pero ¿qué significa convertirse en mamá? Más allá de los cambios físicos, la ciencia ha demostrado que la maternidad implica una profunda transformación —biológica, hormonal, neurológica, psicológica y social— que vive una mujer al convertirse en madre y todo ello tiene un nombre: la matrescencia.
El término, impulsado
por la psiquiatra Alexandra Sacks, busca visibilizar un proceso que muchas
mujeres viven en silencio. No se trata de “debilidad”, “drama” o falta de
adaptación, sino de una transición compleja que transforma la manera de sentir,
pensar y habitar el mundo. Comprenderla permite acompañar mejor a las madres
desde antes de la llegada del bebé y generar conversaciones más honestas sobre
la maternidad.
Precisamente,
bajo esta mirada, Huggies
presenta “Un día para mamás”, una iniciativa que busca visibilizar la realidad
escondida detrás del rol de las madres y promover más espacios dedicados para ellas,
a fin de que puedan reconectar con su esencia y llevar el proceso de la
maternidad de forma positiva.
¿Qué cambios atraviesa una mujer al convertirse en
mamá?
La revista Nature
Neuroscience indicó que el cerebro de una mujer experimenta cambios anatómicos
desde el primer trimestre del embarazo y nuevamente tras el parto, mediante
mecanismos de neuroplasticidad comparables a los que ocurren durante la
adolescencia.
“La matrescencia no
es un trastorno ni una crisis, sino una transición profunda que merece
acompañamiento, empatía y comprensión”, indicó Olga Cirilo, obstetra en
colaboración con Kimberly-Clark. “Este proceso se evidencia más en el primer
año del bebé, tiempo en el que las mamás deben cambiar rutinas y aceptar,
incluso, horas sin dormir. Se estima que una madre pierde 88 noches de sueño
durante esa etapa, lo que deriva en cansancio y también culpa”, añadió.
La matrescencia se
manifiesta en distintos niveles: en el cuerpo, en la rutina y también en la
identidad. Y es que, con la maternidad llega muchas veces la llamada carga
mental: la planificación constante, la anticipación de necesidades y la gestión
emocional del hogar, lo que puede traducirse en un agotamiento que va mucho más
allá del cansancio físico.
A ello se suma otro
efecto silencioso: la sensación de perder —temporal o prolongadamente— partes
de la vida previa a la maternidad, como espacios personales, amistades o
proyectos propios. Incluso,
estudios
realizados en España señalan que 3 de 4 mamás dejaron de darse tiempo para sí
mismas y, de las que deciden hacerlo, 9 de 10 sienten culpa. Incluso, 7 de 10
mamá dejan de ver a sus amigas.
De la sobrevivencia al
empoderamiento
Nombrar la matrescencia
también abre la puerta al empoderamiento. Cada vez más mujeres están impulsando
conversaciones que les permiten priorizarse sin culpa y reconocer que el
bienestar materno también es parte del cuidado familiar. De este modo, el
proceso deja de vivirse desde la exigencia o el aislamiento a compartirse entre
mujeres como un proceso natural.
Las investigaciones de
la psicóloga Aurelie Athan —quien desarrolló el concepto desde 2008— refuerzan
que comprender la matrescencia puede contribuir a reducir la ansiedad materna y
mejorar el bienestar emocional durante la transición a la maternidad.
En línea con ello, Huggies realizará todo este mes
diversos eventos para visibilizar el concepto de matrescencia y abrir un
espacio de reconexión, pensado en las madres, para que puedan darse un “Día
para mamá”. Porque cuidar a un bebé también implica cuidar a mamá. Conoce más en
las redes de Huggies.


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