Salud en Casa.- La vacunación representa una apuesta esencial para el futuro, al construir un mundo más saludable, seguro y próspero. De hecho, la inmunización desempeña un papel fundamental en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ODS, pues, es la base de los sistemas de atención primaria de salud y un motor clave para la Cobertura Sanitaria Universal. Así, invertir en vacunación no solo protege a las personas de todas las edades,[ii] sino que impulsa el desarrollo y bienestar de sociedades enteras, reafirmando el compromiso global por una salud accesible y equitativa.
La evidencia económica también es clara: un estudio
realizado por la Office of Health Economics, OHE, demuestra que los programas
de vacunación para adultos representan un retorno de 19 veces su inversión
inicial; los resultados evidencian un rendimiento sustancial de la inversión
pública, ahorro de costos en los sistemas de salud y notables beneficios
socioeconómicos. Si bien la prevención de enfermedades reduce las consultas a
médicos y hospitales, lo que permite destinar valiosos recursos a otros fines,
y el hecho de garantizar una mano de obra sana y activa a lo largo de toda la
vida puede impulsar la productividad económica; los gobiernos que priorizan los
programas de vacunación para adultos podrán ver el retorno de su inversión en beneficios
para los individuos, las familias y las comunidades.
En el marco de la Semana Mundial de la Inmunización
expertos y organizaciones de salud insisten en que contar con sistemas de
inmunización robustos y adoptar un enfoque de inmunización a lo largo
del curso de vida (infancia, adolescencia, embarazo, adultez y vejez) es
una decisión de política pública con impacto directo en la salud, la
productividad y la resiliencia de las comunidades. Es primordial reconocer el
significado que ha tenido desde hace mucho tiempo la vacunación, como una de
las herramientas más poderosas de la salud pública.3 “En los últimos
50 años, las vacunas han salvado más de 150 millones de vidas, no por
casualidad, sino porque la gente tomó la decisión de protegerse a sí misma, a
sus hijos y a los demás. Eso equivale a 6 vidas cada minuto, cada día, durante
cinco décadas”, así lo destaca la Organización Mundial de la Salud, OMS.
De este modo, resulta fundamental promover la inmunización
contra enfermedades prevenibles, en todas las etapas de la vida. De ahí que el lema de este año sea “Las vacunas
funcionan para todas las generaciones”, una manera de ratificar cómo las
vacunas han protegido de forma segura a personas, familias y comunidades
durante generaciones, y cómo continúan salvaguardando nuestro futuro.
“Pfizer tiene una trayectoria de más de 175 años en
investigación y desarrollo de vacunas innovadoras frente a enfermedades
infecciosas graves, por ende, seguir trabajando por respaldar la defensa y
participación en políticas que abogan por un enfoque integrado para la
vacunación a lo largo de la vida, contra enfermedades respiratorias es y
seguirá siendo una prioridad”, señala Juliana Villarreal, directora global de
Asuntos Públicos del portafolio de Atención Primaria de Pfizer.
La inmunización también es una estrategia de
desarrollo: contribuye a economías más productivas y sociedades más
resilientes.4 En Pfizer, reafirmamos nuestro compromiso de trabajar
junto a los sistemas de salud para ampliar el acceso y fortalecer la confianza
en las vacunas en cada etapa de la vida. Alcanzarlo exige un esfuerzo de toda
la sociedad, involucrando a los profesionales de la salud, pacientes,
cuidadores, sociedad civil, sectores de atención social y de cuidados de largo
plazo, medios de comunicación y comunidades locales. Por eso, es decisivo avanzar
en tres frentes: fomentar la participación de actores clave en el fortalecimiento
de los programas de inmunización, reconocer el impacto integral de la
vacunación y, resaltar su valor en todas las etapas de la vida, agrega
Villarreal.
Vacunación, un eje central en la lucha contra
enfermedades no transmisibles.
La vacunación es una de las estrategias de salud
pública más eficaces para prevenir enfermedades graves, discapacidad, e incluso
la muerte. Estudios demuestran que los niños vacunados tienen mayores
probabilidades de llegar a la edad adulta y contribuir productivamente a la
sociedad, lo que convierte a la vacunación en una piedra angular tanto de la
salud pública como del desarrollo sostenible. De igual manera, al pensar en las
madres y los lactantes, la vacunación temprana genera resiliencia frente a amenazas
inmediatas e influye en la salud a lo largo de toda la vida. Y en el contexto
del envejecimiento de la población y de la creciente carga de comorbilidades,
el papel de la inmunización frente a la prevención de enfermedades graves debe
reconocerse como un elemento central en las estrategias para promover la
longevidad y el envejecimiento saludable.
Sin duda, la vacunación debe ser reconocida como
una estrategia de salud individual y colectiva, en especial si pensamos en los grupos
más vulnerables que son los que más se benefician de tener un esquema completo
de vacunación sin importar la edad. En consecuencia, las infecciones actúan
como factores capaces de desestabilizar sistemas fisiológicos vulnerables,
particularmente en adultos mayores o en personas con comorbilidades,3
advierte el doctor Rodrigo Sini, director senior de Asuntos Médicos para
Mercados Emergentes de Pfizer.
Además, es de destacar que, la relación entre las
enfermedades infecciosas, la inflamación y las afecciones crónicas, incluida la
enfermedad cardiovascular, han tomado gran relevancia en las últimas décadas,
pues, la vacunación, al prevenir infecciones, reduce la incidencia de
enfermedades agudas y se asocia con un menor riesgo de complicaciones
secundarias, contribuyendo de manera contundente a un envejecimiento más
saludable y a una menor mortalidad.
La Sociedad Europea de Cardiología reconoce la
vacunación como una medida preventiva eficaz contra las enfermedades
cardiovasculares en pacientes de alto riesgo. Un reciente estudio revela que la
vacunación resulta fundamental para prevenir infecciones virales y bacterianas
y, por consiguiente, sus secuelas cardiovasculares potencialmente adversas, lo
que evidencia una reducción del 30% de eventos cardiovasculares.
Si bien la vacunación contribuye a la prevención cardiovascular,
también proporciona protección a las personas con enfermedades crónicas,
incluidas la diabetes, las afecciones respiratorias crónicas y la enfermedad
renal. La evidencia indica que las personas con diabetes tienen entre dos y
seis veces más probabilidades de sufrir complicaciones o fallecer a causa de una
influenza en comparación con la población general.
En resumen, la vacunación constituye uno de los
logros más transformadores en el ámbito de la salud pública, dado que, no solo
salva vidas en las primeras etapas y previene enfermedades graves a cualquier
edad, sino que también contribuye a la reducción de las complicaciones
cardiovasculares y mitiga las comorbilidades. De este modo, entender la
vacunación como un modelo de integración, equidad e innovación maximiza su
contribución a lograr poblaciones más sanas y resilientes a lo largo de las
generaciones,3 concluye el doctor Sini.

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