lunes, 22 de junio de 2026


Salud en
 Casa.- En el marco del Día Mundial de las Redes Sociales, que se conmemora cada 30 de junio, es importante considerar los riesgos que pueden enfrentar niños y adolescentes en edad escolar en el uso de estas plataformas digitales. Aunque forman parte de su vida cotidiana y les permiten comunicarse, aprender y entretenerse, su uso sin el acompañamiento adecuado puede exponerlos a situaciones que pueden afectar su bienestar y seguridad.

 

En este contexto, Javier Rojas, Coordinador de Bienestar del Colegio de la Inmaculada Jesuitas advierte que el uso cotidiano de redes sociales entre escolares ha dado lugar a nuevas formas de vulnerabilidad que muchas veces pasan desapercibidas en el entorno familiar. “El acceso temprano a plataformas digitales, la exposición constante a contenidos y la interacción con desconocidos pueden generar situaciones de riesgo que no siempre son identificadas a tiempo por los padres”, agrega el especialista, que además comparte algunas de las potenciales amenazas que las familias no deberían ignorar:

 

Ciberacoso: el acoso entre estudiantes ya no se limita a las aulas. Comentarios ofensivos, burlas, difusión de rumores o la viralización de contenido humillante en redes sociales pueden afectar seriamente la autoestima y la salud emocional de los menores, especialmente cuando se amplifican mediante grupos, chats o transmisiones en vivo.

 

Grooming: se trata de una de las amenazas más peligrosas en internet. Consiste en que un adulto usa perfiles falsos y establece una relación de confianza con un menor con fines de manipulación o explotación.  El agresor se puede hacer pasar por alguien de su misma edad, y que comparte nuestros mismos gustos, preferencias e intereses.

 

Exposición excesiva de información personal: muchos niños y adolescentes comparten fotografías, ubicaciones o detalles de su vida cotidiana sin ser conscientes de quién puede acceder a esa información. Personas desconocidas, con malas intenciones, pueden aprovechar estos datos para difundir información privada de los menores o sus familias, exponiéndolos a situaciones de riesgo como chantajes, extorsión, robos o estafas virtuales (phishing).

 

Noticias falsas y desinformación: los menores consumen diariamente grandes cantidades de información a través de redes sociales, muchas veces sin contar con las herramientas necesarias para verificar su veracidad. Esto los hace especialmente vulnerables a contenidos manipulados, engañosos o falsos que pueden influir en sus opiniones, decisiones y comportamientos.

 

Dependencia emocional de las redes sociales: la búsqueda constante de validación mediante "likes", comentarios, visualizaciones o nuevos seguidores puede afectar la autoestima y el bienestar emocional de niños y adolescentes. La comparación permanente con vidas aparentemente perfectas, sumada a la presión por mantenerse conectados y relevantes, puede generar ansiedad, estrés, inseguridad e incluso sentimientos de frustración o aislamiento, que se reflejan en una deteriorada salud mental.

 

Ante esta problemática, Rojas señala que, más que alejarlos de las redes sociales, es fundamental acompañar a los escolares para que aprendan a desenvolverse de forma segura, crítica y consciente. "No basta con instalar controles parentales, ninguna aplicación reemplaza una conversación de confianza. Cuando existe diálogo, los hijos se sienten más seguros para pedir ayuda si enfrentan una situación de riesgo. Desde la propuesta educativa integral que impulsamos en el Colegio de la Inmaculada Jesuitas, buscamos precisamente acompañar a los estudiantes para que desarrollen criterio propio y sepan actuar responsablemente ante los desafíos del entorno digital", afirma.

 

Asimismo, el experto destaca que este acompañamiento es una responsabilidad compartida entre la familia y la escuela. “Uno de los grandes retos de nuestra época es formar ciudadanos digitalmente responsables. Mediante la Educación Jesuita promovemos el pensamiento crítico y el uso ético de la tecnología”, sostiene. Además, comparte cinco  recomendaciones para que las familias fortalezcan la seguridad de los menores en las redes sociales:

 

      Conversar: interesarse por los contenidos que consumen, las cuentas que siguen y las personas con las que interactúan permite generar confianza y detectar posibles riesgos a tiempo.

      Enseñarles a proteger su información personal: Es importante explicarles por qué no deben publicar información como direcciones, teléfonos, ubicaciones en tiempo real, rutinas familiares o fotografías que puedan comprometer su seguridad.

      Establecer límites claros y saludables: definir horarios para el uso de dispositivos, promover momentos libres de pantallas y acordar reglas de convivencia digital ayuda a construir hábitos más equilibrados.

      Promover el respeto: enseñar a los hijos a comunicarse en redes sociales con empatía y responsabilidad, recordando que detrás de cada perfil hay una persona.

      Ayudarlos a desarrollar pensamiento crítico: en redes circula una enorme cantidad de información, pero no toda es verdadera. Enseñar a verificar fuentes, contrastar datos y cuestionar lo que ven es una habilidad cada vez más importante para desenvolverse en el mundo actual.

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