21 de junio: Día Internacional del Yoga
La práctica regular, con sesiones de entre 15 y 30 minutos varias veces por semana, puede contribuir a reducir el estrés, mejorar el sueño y favorecer la concentración.
Salud en Casa.- El cansancio constante, el insomnio, la irritabilidad, la ansiedad frecuente o los problemas de concentración pueden ser señales de que una persona necesita prestar mayor atención a su bienestar físico y emocional.
Frente a ello, el yoga y otras actividades mente-cuerpo combinan movimiento, respiración y atención consciente. Su práctica puede ayudar a reducir el estrés, mejorar la concentración y favorecer una mejor gestión de los pensamientos y las emociones.
“Estas actividades permiten conectar con uno mismo de forma más completa. No se trata solo de trabajar el cuerpo, sino de tomar conciencia de que somos seres integrales, con dimensiones físicas, mentales y sociales”, explicó Jorge Herrera, docente de la carrera de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL).
Respirar y moverse de manera consciente.
Según el especialista, el control de la respira.ción y la ejecución consciente de las posturas ayudan a enfocar la atención en el presente, favorecen la oxigenación, la relajación muscular y un mejor manejo de las emociones.
Además, esta práctica puede mejorar la calidad del sueño, la movilidad y el bienestar emocional. A diferencia de los movimientos automáticos, la actividad consciente permite ejecutar y dosificar mejor los ejercicios.
“El autocontrol de la respiración y del cuerpo puede ayudar a reducir el estrés, mejorar la concentración y gestionar con mayor facilidad las emociones y los pensamientos”, señaló Herrera.
¿Cuánto tiempo se debe practicar?
No es necesario disponer de una hora diaria. Las sesiones de entre 15 y 30 minutos, realizadas varias veces por semana, pueden permitir que una persona empiece a percibir cambios.
Cuando el tiempo es limitado, también es posible practicar entre cinco y diez minutos de respiración consciente, movilidad o meditación al inicio o al final del día.
“Es mejor hacer un poco todos los días que mucho una sola vez por semana. La constancia y la disciplina son fundamentales para generar adaptaciones físicas y mentales”, afirmó el docente de la USIL.
Mitos y errores que se deben evitar.
Para comenzar una práctica de yoga se deben seguir estas recomendaciones:
- No es necesario tener gran flexibilidad ni experiencia previa.
- La práctica no es exclusiva de una edad, religión o condición física.
- Se debe evitar avanzar demasiado rápido o compararse con otras personas.
- El objetivo no es ejecutar una postura perfecta, sino escuchar al cuerpo.
- Los movimientos deben adaptarse a las posibilidades y al proceso de cada persona.
Uno de los mitos más frecuentes es creer que se necesita flexibilidad para empezar. En realidad, esta capacidad se desarrolla de forma progresiva con la práctica.
“La falta de constancia es uno de los principales errores, al igual que intentar avanzar demasiado rápido o enfocarse únicamente en hacer bien una postura. Lo importante es respetar el propio proceso”, recomendó Herrera.
El especialista añadió que el yoga también puede complementar programas de entrenamiento, fitness o deporte, ya que favorece la recuperación física, la concentración, la movilidad y el equilibrio emocional.
“El ejercicio físico moderno debería incluir espacios para el desarrollo mental. El objetivo no es solo rendir más, sino vivir mejor y alcanzar una salud verdaderamente integral”, concluyó.

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