sábado, 25 de julio de 2026

 Por cada minuto que se retrasa la desfibrilación durante un paro cardíaco, las probabilidades de supervivencia disminuyen entre 7 % y 10 %, según la American Heart Association. Una respuesta rápida y organizada en el centro de trabajo puede ser decisiva mientras llegan los servicios de emergencia.




Salud e
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 Casa.- Una caída, un desmayo o un paro cardíaco pueden ocurrir en cualquier centro de trabajo. Sin embargo, cuando se presenta una emergencia médica, la diferencia entre una recuperación favorable y un desenlace fatal muchas veces depende de lo que ocurra durante los primeros minutos.


De acuerdo con la American Heart Association, por cada minuto que se retrasa la desfibrilación durante un paro cardíaco, la probabilidad de supervivencia disminuye entre un 7 % y un 10 %. Esto hace que la preparación dentro de las empresas sea clave mientras llegan los servicios de emergencia.



"En un paro cardiorrespiratorio, los primeros cuatro a seis minutos son decisivos. La primera persona que brinda ayuda suele ser un compañero de trabajo, por eso todos deberían saber cómo actuar", explica el Dr. Omar Plaza, médico ocupacional de SANNA División Ambulatoria.



Además de los eventos cardiovasculares, entre las emergencias más frecuentes en los centros laborales figuran las caídas, desmayos, hipoglicemias, reacciones alérgicas y crisis de ansiedad.



¿Cómo puede prepararse una empresa? El especialista de SANNA División Ambulatoria, recomienda implementar estas medidas básicas:






       Contar con un botiquín de primeros auxilios completo y revisar periódicamente que sus implementos estén vigentes.

       Capacitar al personal en primeros auxilios y reanimación cardiopulmonar (RCP), para que sepan cómo actuar mientras llega la ayuda especializada.

       Definir un protocolo de respuesta, con responsables y números de emergencia claramente identificados.

       Formar brigadas de primeros auxilios y realizar simulacros periódicos para reforzar la capacidad de respuesta.

       Evaluar la implementación de un Desfibrilador Externo Automático (DEA) en empresas donde el nivel de riesgo lo amerite y asegurar que existan colaboradores capacitados para utilizarlo.



"La preparación no debe empezar cuando ocurre la emergencia. Capacitar a los trabajadores y practicar la respuesta puede hacer que, cuando cada minuto cuenta, las acciones correctas ayuden a salvar una vida", concluye el médico.

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