sábado, 11 de julio de 2026

 

  • Niños menores de cinco años y adultos mayores presentan un mayor riesgo de desarrollar complicaciones respiratorias durante la temporada de bajas temperaturas, por lo que reconocer los síntomas de alerta resulta clave para una atención oportuna.




Salud e
n Casa .- Con el descenso de las temperaturas, es común que aumenten las enfermedades respiratorias que van desde resfriados comunes hasta cuadros de mayor complejidad, como neumonías o crisis asociadas a afecciones preexistentes, entre ellas el asma. Sin embargo, los especialistas advierten que el frío no es el principal responsable de este incremento, sino factores como la permanencia en espacios cerrados y con poca ventilación, condiciones que favorecen la transmisión de virus y bacterias.


“Durante esta época es importante prestar atención a los síntomas para identificar oportunamente los casos más graves. Los niños menores de cinco años y los adultos mayores suelen ser los grupos más vulnerables frente a las infecciones respiratorias agudas (IRA), enfermedades que pueden derivar en complicaciones si no son tratadas a tiempo”, explica Pascual Chiarella, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC). 


De acuerdo con el especialista, este riesgo se incrementa en personas con enfermedades crónicas, pacientes con antecedentes de afecciones pulmonares y habitantes de zonas donde las temperaturas descienden por debajo de los 10 °C. Esto es especialmente crítico cuando existen dificultades para acceder oportunamente a servicios de salud.



Señales de alerta: ¿Cuándo acudir al médico?

Si bien muchos cuadros respiratorios pueden evolucionar favorablemente con cuidados básicos, existen síntomas que no deben pasarse por alto. Chiarella enfatiza que las familias deben vigilar de cerca la aparición de las siguientes señales, las cuales pueden manifestarse de forma repentina o progresiva:



  • Fiebre persistente.

  • Respiración rápida o agitación.

  • Sensación de falta de aire.

  • Pérdida del apetito.

  • Malestar general intenso o decaimiento.

  • Empeoramiento progresivo de los síntomas.


“Cuando se presentan dificultades respiratorias o cambios importantes en el estado general de la persona, es fundamental acudir a un establecimiento de salud. Es mejor buscar una evaluación médica temprana, ya que siempre es más fácil tratar una enfermedad en sus etapas iniciales que cuando se encuentra avanzada”, señala el decano.



Hábitos para prevenir complicaciones

Entre las principales medidas de prevención, Chiarella destaca la importancia de mantener al día el esquema de vacunación, especialmente en niños pequeños y adultos mayores. Vacunas como las que protegen contra el neumococo, el sarampión y la tos ferina ayudan a reducir el riesgo de enfermedades que pueden derivar en complicaciones respiratorias graves. Asimismo, señala que la prevención requiere adoptar hábitos saludables que fortalezcan las defensas más allá del uso de abrigo. Entre las principales recomendaciones destacan:



  • Alimentación balanceada y lactancia materna. Mantener una dieta equilibrada favorece el fortalecimiento del sistema inmunológico. En el caso de los bebés, la lactancia materna durante los primeros meses de vida aporta defensas fundamentales para enfrentar infecciones.

  • Hidratación y descanso adecuados. Una correcta hidratación y un descanso suficiente contribuyen a que el organismo responda mejor frente a enfermedades respiratorias.

  • Mantenerse activo. En los adultos mayores, promover la movilidad y evitar períodos prolongados de inactividad ayuda a conservar una mejor condición física y respiratoria durante los meses de frío.


Finalmente, el especialista recuerda que, si bien estas medidas ayudan a reducir significativamente el riesgo de complicaciones, no lo eliminan por completo. Por ello, recomienda mantener una vigilancia constante de los síntomas y acudir oportunamente a un establecimiento de salud ante cualquier señal de alerta. “Reconocer los signos a tiempo puede marcar una diferencia importante en la evolución y recuperación del paciente”, concluye el decano de la UPC.


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