Salud en Casa.- Un bajo rendimiento escolar no siempre es sinรณnimo de falta de esfuerzo. Problemas de aprendizaje, dificultades emocionales, conflictos familiares, bullying o incluso problemas de visiรณn pueden estar detrรกs de las malas calificaciones. Escuchar al menor, identificar las causas y acompaรฑarlo en la bรบsqueda de soluciones son claves para afrontar la situaciรณn.
“Una mala nota no debe analizarse de manera aislada. Existen seรฑales que pueden ayudar a los padres a determinar si se trata de una dificultad puntual o de un problema que requiere mayor atenciรณn. Cuando el bajo rendimiento aparece acompaรฑado de cambios de รกnimo, irritabilidad, aislamiento social y problemas de conducta en casa o el colegio, es recomendable intervenir oportunamente”, advierte Rebeca Cahui, psicรณloga de la Universidad Catรณlica Sedes Sapientiae (UCSS).
Agregรณ que, si las malas calificaciones son temporales, se concentran en uno o dos cursos similares o estรกn relacionadas con un problema fรญsico, la situaciรณn podrรญa abordarse de manera puntual.
El rendimiento tambiรฉn refleja cรณmo se siente.
El estado emocional y el desempeรฑo acadรฉmico estรกn estrechamente relacionados. Durante la niรฑez, la regulaciรณn emocional todavรญa se encuentra en desarrollo, por lo que los problemas que surgen en el hogar o en el colegio pueden expresarse rรกpidamente en el comportamiento del menor.
“No se debe asumir automรกticamente que los problemas de concentraciรณn corresponden al TDAH. La falta de sueรฑo, el estrรฉs y la ansiedad pueden producir sรญntomas similares. Tambiรฉn pueden influir hรกbitos de estudio poco adecuados, como no contar con horarios estructurados, estudiar รบnicamente antes de los exรกmenes, desorganizar los materiales, postergar las tareas o utilizar mรฉtodos poco eficaces”, afirma Cahui.
Las expectativas de los padres tambiรฉn pueden convertirse en un factor que complique la situaciรณn. La especialista considera importante desarrollar una relaciรณn basada en la paciencia, la escucha activa y la disposiciรณn para buscar ayuda cuando un problema supera las capacidades de afrontamiento de los hijos.
“Tampoco es recomendable comparar al menor con sus hermanos, compaรฑeros u otros estudiantes porque se afecta su autoestima, genera frustraciรณn y vergรผenza, disminuye su motivaciรณn para aprender y provoca falta de confianza o sentimientos de rivalidad”, subraya la especialista de la UCSS.
Escuchar antes de castigar.
Ante una mala calificaciรณn, el primer paso es escuchar al hijo. Los padres pueden preguntarle quรฉ piensa de lo ocurrido, si hizo algo para solucionarlo, por quรฉ considera que sucediรณ y si existe algรบn problema detrรกs de la situaciรณn. Los adultos deben guardar silencio para escuchar y sรณlo intervenir cuando sea pertinente.
“Despuรฉs de escuchar al menor, corresponde analizar quรฉ soluciones son viables y acompaรฑarlo en el proceso. Este apoyo puede incluir mรฉtodos de estudio, supervisiรณn constante y la regulaciรณn del uso de dispositivos como el celular, la tableta o la computadora”, dice.
¿Cรณmo acompaรฑar al menor?
Identificar el origen del bajo rendimiento requiere observar el comportamiento del menor y conversar con รฉl antes de asumir una explicaciรณn. Tambiรฉn es importante mantener comunicaciรณn frecuente con docentes y tutores, e incluso recoger informaciรณn de los padres de compaรฑeros o amigos.
La familia puede implementar algunas medidas concretas para acompaรฑar al menor. Entre ellas se encuentran organizar las actividades diarias, crear un ambiente confortable para estudiar y repasar, contar con los materiales necesarios y supervisar los momentos de estudio. Cuando sea necesario, tambiรฉn puede recurrirse a un profesor que trabaje a domicilio, de modo que los padres puedan conocer cรณmo se desarrolla la sesiรณn.
Tambiรฉn es importante supervisar las horas de sueรฑo y moderar la alimentaciรณn durante la noche. Reconocer los logros a travรฉs de palabras positivas o incluso mediante materiales de estudio elegidos por el propio menor puede contribuir al acompaรฑamiento. Y si aparece un retroceso, la recomendaciรณn es no alarmarse, sino aprovecharlo como una oportunidad para que padres e hijo trabajen en equipo y encuentren una soluciรณn.
“Mรกs que convertir una mala calificaciรณn en un motivo de castigo, el reto para los padres consiste en entender quรฉ estรก ocurriendo detrรกs de ella. Escuchar, observar, dialogar y buscar ayuda cuando sea necesario puede ser el punto de partida para que el menor recupere no solo su rendimiento acadรฉmico, sino tambiรฉn la confianza necesaria para continuar aprendiendo”, concluyรณ Cahui.



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