jueves, 27 de agosto de 2026

 

  • La Organización Mundial de la Salud (OMS) proyecta que para el 2030, una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más, lo que convierte a la prevención en una prioridad de salud pública.


  • La Dra. Julissa Mogollón, médico geriatra de Sanitas Consultorios Médicos, explica que la prevención debe iniciar mucho antes de la adultez mayor y detalla los chequeos clave que, incorporados a tiempo, permiten conservar la autonomía y la calidad de vida en el futuro.

 


Salud e
n Casa .- En el Perú, las personas a partir de los 60 años son consideradas adultas mayores, y actualmente esta población supera los 4 millones de ciudadanos, lo que representa el 12.7% de la población nacional según datos del Ministerio de Salud (MINSA). A nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) proyecta que para el 2030, una de cada seis personas superará esa edad, lo que convierte al envejecimiento saludable en una prioridad de salud pública.


 

Frente a este panorama, la Dra. Julissa Mogollón, médico geriatra de Sanitas Consultorios Médicos, señala que envejecer saludablemente va mucho más allá de no tener enfermedades. "La OMS lo define como la capacidad de mantener el bienestar físico, mental y social, además de la posibilidad de seguir haciendo lo que nos importa: caminar, socializar, cuidarnos por nosotros mismos.


 

Esto no se logra de un día para otro al cumplir 60 años, sino que se construye durante toda la vida, con hábitos y chequeos que muchas veces dejamos de lado en la juventud o la adultez temprana", explica.


 

Según la doctora, uno de los errores más comunes es pensar que los chequeos preventivos son solo para personas mayores. “Muchas enfermedades crónicas que afectan la calidad de vida en la adultez mayor, como la hipertensión, la diabetes o la osteoporosis, comienzan a desarrollarse años antes, de forma silenciosa y sin presentar síntomas. La hipertensión aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares; la diabetes puede afectar órganos como los riñones, la vista y el sistema nervioso; y la osteoporosis debilita los huesos, aumentando el riesgo de fracturas. Si no se detectan a tiempo, pueden generar complicaciones que afectan la autonomía y la calidad de vida”.


 

Por ello, la Dra. Mogollón detalla los chequeos que deberían formar parte de la rutina de salud sin importar la edad, ya que su detección temprana es clave para un envejecimiento saludable:



  1. Chequeo cardiovascular: incluye el control de presión arterial y un perfil lipídico (examen de sangre que mide el colesterol bueno, el malo y los triglicéridos). Se recomienda a partir de los 30 años, con una frecuencia anual desde los 40, ya que la hipertensión y el colesterol elevado son factores de riesgo que pueden desencadenar eventos graves, como el infarto o un derrame cerebral o ACV[iv].
  2. Chequeo ginecológico: incluye el examen pélvico, el Papanicolau y la mamografía, fundamentales para la detección temprana de infecciones, alteraciones hormonales y cáncer de cuello uterino o de mama. Se recomienda su control anual a partir del inicio de la vida sexual o desde los 21 años, ajustando la frecuencia de la mamografía a partir de los 40 años según indicación médica.
  3. Chequeo prostático: contempla el examen digital rectal y la medición del Antígeno Prostático Específico (PSA) en sangre, claves para la detección oportuna del cáncer de próstata. Se recomienda realizarlo de forma anual a partir de los 50 años, o desde los 45 si existen antecedentes familiares de esta enfermedad.
  4. Control de glucosa en sangre: un examen que debería realizarse desde los 30-35 años, especialmente si existen antecedentes familiares de diabetes o sobrepeso, y de forma anual a partir de los 45 años. Si la persona ya presenta diabetes u otras enfermedades relacionadas, como hipertensión o síndrome metabólico, este es un examen fundamental para el control y seguimiento de su condición.
  5. Evaluación de fuerza: la pérdida de masa muscular, conocida como sarcopenia, no es exclusiva de la vejez, sino que comienza a partir de los 40 años si no se mantiene actividad física. Evaluarla permite anticipar riesgo de caídas y fragilidad en el futuro.
  6. Densitometría ósea: se recomienda desde los 50 años, o antes en mujeres con antecedentes de menopausia temprana, ya que la pérdida de masa ósea, es decir, de la cantidad de tejido óseo que da fortaleza y densidad a los huesos, puede iniciar años antes de manifestarse con una fractura.
  7. Evaluación de la memoria y funciones cognitivas: el deterioro cognitivo puede iniciar su desarrollo silencioso desde los 45 años. Por ello, se recomienda mantener hábitos que estimulen la mente, como la lectura o la interacción social desde esa edad, mientras que la evaluación médica formal cobra mayor relevancia a partir de los 60 años1.
  8. Revisión de la vista y el oído: cuidar estos sentidos a tiempo permite disfrutar de una mejor calidad de vida con el paso de los años. Se recomienda un chequeo cada 1 o 2 años a partir de los 40 años, y de forma anual después de los 60, para identificar a tiempo cualquier cambio.
  9. Evaluación nutricional: revisar el peso, la composición corporal y los niveles de vitaminas (como D y B12) es importante en todas las etapas de la vida, ya que tanto la malnutrición como el sobrepeso aceleran el envejecimiento.
  10. Chequeo de salud emocional: la depresión y la ansiedad no son exclusivas de la vejez, pero si no se identifican y tratan a tiempo, pueden convertirse en factores que aceleran el deterioro físico y cognitivo en la adultez mayor.

 

A estos controles, la Dra. Mogollón añade que, al llegar a los 60 años, es clave revisar la función renal, la salud bucal, las vacunas y la polifarmacia, es decir, el uso simultáneo de varios medicamentos, ya que puede causar mareos, somnolencia o confusión. Asimismo, señala que cambios como los olvidos frecuentes, problemas de equilibrio, tristeza persistente o pérdida del apetito no deben normalizarse, pues podrían responder a situaciones con tratamiento. "No se trata de alarmarse, sino de estar atentos y no dudar en consultar cuando algo cambia. Muchas veces, con acompañamiento médico oportuno, es posible mejorar significativamente la calidad de vida", señala.

 

La prevención debe entenderse como un acompañamiento constante a lo largo de la vida. "Envejecer bien es un proceso que se construye día a día, y nunca es tarde para empezar a cuidarse más. También es importante complementar los chequeos con hábitos como la actividad física, una alimentación balanceada y el cuidado de los vínculos afectivos. Así se puede aspirar a una adultez mayor con autonomía y bienestar", agrega la especialista.

 

Para contribuir con el acceso a salud de calidad y orientación preventiva, Sanitas Consultorios Médicos cuenta con especialistas en distintas áreas médicas para el acompañamiento y cuidado integral de sus pacientes. Más información en: www.sanitasperu.com.

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