viernes, 14 de agosto de 2026

 Las consecuencias de las enfermedades respiratorias no se limitan a la salud. Según el estudio, la disminución de la productividad (67%) y los días de trabajo perdidos (66%) son los impactos más reportados por las empresas, incluso por encima de los gastos médicos y de seguros, mencionados por el 31%. Asimismo, el 98% reconoce la necesidad de contar con lineamientos más específicos para prevenir la silicosis y gestionar la exposición a sílice respirable.



Salud e
n Casa .- En el marco del Día Interamericano de la Calidad del Aire, la Coalición “Por un Perú de Largo Aliento” advirtió sobre la necesidad de prestar mayor atención a la calidad del aire dentro de los espacios de trabajo, especialmente en actividades donde los trabajadores se encuentran expuestos de manera continua a polvo, sílice respirable, humos metálicos y otras partículas inhalables. La Coalición señaló que reducir esta exposición requiere no solo medidas dentro de las empresas, sino también un marco estatal con criterios técnicos claros que permita estandarizar la prevención en los sectores de mayor riesgo.


De acuerdo con el Estudio acerca de la prevalencia de silicosis y otras enfermedades respiratorias ocupacionales en los sectores industriales y extractivos del Perú, el 64% de las empresas encuestadas identifica la exposición a polvo y agentes respirables como uno de sus principales riesgos laborales, ubicándola como el segundo riesgo de mayor importancia después de los accidentes. La problemática tiene especial relevancia en sectores como minería, construcción, metalmecánica, abrasivos, vidrio y cemento.

Los resultados muestran, además, que la exposición respiratoria no constituye un riesgo aislado dentro de las operaciones. El 57% de las organizaciones reporta enfermedades respiratorias mensualmente y otro 29% cada dos meses. En conjunto, el 86% reporta este tipo de enfermedades al menos una vez cada dos meses. La bronquitis aparece como el diagnóstico más reportado, seguida por la silicosis/neumoconiosis y el asma.


Una brecha entre proteger al trabajador y controlar el ambiente
Uno de los principales hallazgos del estudio es que las medidas preventivas implementadas actualmente se concentran principalmente en acciones sobre el trabajador y en el control operativo. Sin embargo, las medidas orientadas directamente a controlar el ambiente de exposición tienen una presencia considerablemente menor: solo el 32% reporta monitorear la calidad del aire, 20% de las empresas encuestadas reporta la instalación de sistemas de ventilación como medida preventiva. 14% implementa sistemas de supresión de polvo y apenas 8% realiza mediciones periódicas de sílice cristalina respirable.


Además, la brecha en los controles ambientales convive con otra de carácter regulatorio: el 98% de las empresas reconoce la necesidad de contar con lineamientos más específicos para prevenir la silicosis y gestionar la exposición a sílice respirable. En ese contexto, fortalecer y aterrizar técnicamente las normas desde el Estado puede ayudar a que las medidas preventivas se apliquen con criterios más homogéneos y sostenibles dentro de las operaciones.


El impacto también alcanza la operación de las empresas.

El 84% de las empresas identifica el no uso o uso inadecuado de EPP como uno de los principales factores asociados a enfermedades respiratorias ocupacionales, mientras que el 31% reporta presencia de EPP falsificados o de baja calidad.


Para la Coalición “Por un Perú de Largo Aliento”, estos resultados evidencian que avanzar hacia espacios laborales con una mejor calidad del aire requiere una mirada integral: identificar los contaminantes, monitorear la exposición, implementar controles sobre el ambiente y complementar estas medidas con equipos de protección adecuados, capacitación y vigilancia médica. A ello se suma la necesidad de que el marco normativo acompañe esta gestión con lineamientos técnicos precisos, que reduzcan brechas de interpretación y faciliten su implementación en empresas con distintas capacidades operativas.


El propio estudio concluye que el principal desafío ya no consiste únicamente en reconocer el riesgo respiratorio, sino en fortalecer la capacidad técnica, regulatoria y operativa para sostener mecanismos preventivos consistentes frente a exposiciones complejas y acumulativas como la sílice respirable. En ese escenario, contar con normas y lineamientos estatales más específicos puede convertirse en una herramienta clave para traducir la prevención en cambios reales y sostenidos que protejan la salud respiratoria de los trabajadores peruanos.

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