domingo, 9 de agosto de 2026

 

         Las condiciones climáticas asociadas al Fenómeno de El Niño pueden alterar la película lagrimal, la primera barrera de protección de los ojos, aumentando el riesgo de irritación y enfermedades de la superficie ocular.



         El Instituto Nacional de Oftalmología (INO) advierte que el calor (alto nivel de radiación ultravioleta), el viento y la exposición al polvo pueden favorecer la aparición de ojo seco severo,, conjuntivitis y alergias oculares durante esta temporada.



 


Salud e
n Casa .-  El aumento de la temperatura, el viento y el polvo que acompañan al Fenómeno de El Niño no solo generan molestias respiratorias o en la piel. También pueden afectar la película lagrimal, una fina capa que recubre la superficie del ojo y funciona como su primera barrera de protección. Cuando esta capa pierde estabilidad, los ojos quedan más expuestos a la resequedad, la irritación, infecciones y otras patologías  que pueden afectar la salud visual.


La American Academy of Ophthalmology (AAO) advierte que la exposición constante al calor (radiación ultravioleta), al aire acondicionado o a corrientes de aire acelera la evaporación de la lágrima y reduce la estabilidad de esta barrera natural, dejando la superficie ocular más vulnerable. Asimismo, el Instituto Nacional de Oftalmología (INO) del Ministerio de Salud señala que las altas temperaturas y las condiciones ambientales asociadas al Fenómeno de El Niño pueden favorecer enfermedades oculares como el ojo seco, la conjuntivitis y las alergias oculares, especialmente en personas expuestas al polvo, el viento y la radiación solar.


Los primeros signos de que la superficie ocular está siendo afectada suelen ser ardor, sensación de cuerpo extraño o de arenilla, enrojecimiento, lagrimeo constante, visión borrosa intermitente y mayor sensibilidad a la luz. Muchas personas creen que estas molestias desaparecerán por sí solas y recurren a la automedicación con descongestionantes oculares; sin embargo, esta práctica no es recomendable, ya que puede retrasar un diagnóstico oportuno y agravar la irritación. Además, favorece la aparición de infecciones al disminuir la barrera de protección natural del ojo y reducir la oxigenación de los tejidos oculares. Si estos síntomas persisten o se intensifican, es importante acudir al oftalmólogo para recibir una evaluación y el tratamiento adecuado", explica la Dra. Gabriela Quezada, médica oftalmóloga y asesora de Laboratorios Lansier.


¿Cómo proteger la película lagrimal durante el Fenómeno de El Niño?





  Para reducir el impacto de las condiciones climáticas sobre la superficie ocular, Laboratorios Lansier recomienda:



        Proteger los ojos al salir de casa: Utilizar lentes de sol con filtro UV400 y, de preferencia, con diseño envolvente. Además de proteger frente a la radiación ultravioleta, ayudan a disminuir el impacto directo del viento, el polvo y otras partículas que pueden irritar los ojos.



        Evitar la exposición directa al aire: Reducir el tiempo frente a ventiladores, aire acondicionado o corrientes de aire dirigidas al rostro, ya que estos ambientes aceleran la evaporación de la lágrima y aumentan la sensación de resequedad e irritación.



        Preservar una adecuada lubricación ocular: Ante sensación frecuente de resequedad o molestias, utilizar lágrimas artificiales sin conservantes, siempre bajo indicación del oftalmólogo. Estos lubricantes ayudan a mantener la estabilidad de la superficie ocular y reducen la fricción al parpadear.



        Cuidar la higiene de los párpados: Limpiar diariamente el borde de los párpados con productos específicos o según la recomendación del especialista. Esto favorece el correcto funcionamiento de las glándulas de Meibomio, encargadas de producir la capa grasa que evita la evaporación rápida de la lágrima.



        Mantenerse hidratado: Las altas temperaturas favorecen la pérdida de líquidos del organismo, lo que también puede afectar la producción y estabilidad de la lágrima. Beber suficiente agua durante el día contribuye a mantener una adecuada hidratación ocular, especialmente en épocas de calor intenso.



        Tener una buena alimentación: Con productos ricos en omega 3, como el pescado, frutos secos, palta, nueces y otros que favorecen la lubricación ocular, reducen la inflamación de la superficie ocular, optimizan la calidad de las lágrimas y evitan la sequedad ocular.



"La película lagrimal cumple un rol fundamental en la protección de nuestros ojos. Durante periodos de altas temperaturas y cambios ambientales, adoptar medidas preventivas permite reducir molestias, evitar complicaciones y preservar una buena salud visual", concluye la especialista de Laboratorios Lansier.

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