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sus 9 años de edad y tras superar una odisea con su salud desde que nació,
Antonella tiene todo un futuro por delante, gracias al gesto solidario de la
familia del donante y de la proeza de los médicos del INCOR.
Salud en Casa.- Las historias de pacientes que lograron superar enfermedades complejas continúan dando cuenta del trabajo de los especialistas del Instituto Nacional Cardiovascular (INCOR) de EsSalud. Con apenas nueve años de edad, la pequeña Antonella es una de estas conmovedoras historias de vida y ejemplo de solidaridad y desprendimiento de la familia del donante.
A los dos meses y medio de edad, fue diagnosticada con un complejo
mal cardíaco, tras presentar un cuadro de tos. Sus primeros exámenes
determinaron que tenía un soplo y, posteriormente, los especialistas del
Hospital Edgardo Rebagliati y del INCOR le detectaron una cardiopatía congénita
denominada ventrículo único derecho y atresia pulmonar. Al año y tres meses fue
sometida a una cirugía y continuó bajo seguimiento médico.
Sin embargo, a sus cuatro años, Antonella presentó otra enfermedad
y, a los ocho años, su estado de salud se deterioró. Su saturación de oxígeno
llegó a 64 %. También presentaba dificultad para comer, se agitaba al realizar
actividades y sus labios y dedos mostraban una coloración morada, como
consecuencia de la insuficiencia de oxígeno en su sangre.
Inicialmente, los especialistas evaluaron realizarle una cirugía
de corazón abierto. Sin embargo, los estudios determinaron que no era apta
debido a las condiciones que presentaba y que la única alternativa era un
trasplante. Se informó a la familia que requería un nuevo órgano cardíaco y,
durante los siguientes meses, continuaron las consultas y procedimientos, hasta
esperar una alerta de trasplante.
Llamada de vida
Y el 28 de noviembre de 2025, llegó la llamada que la familia
esperaba: había una alerta de trasplante y existía la posibilidad de recibir un
corazón. Ese mismo día, Antonella fue sometida al trasplante en el INCOR. La
intervención incluyó la reconstrucción de sus estructuras vasculares para
adecuar su anatomía al nuevo corazón.
Tras la cirugía, la pequeña paciente presentó un paro cardíaco de
30 minutos y el equipo multidisciplinario activó el sistema ECMO, que significa
Oxigenación por Membrana Extracorpórea, para brindar soporte a las funciones
cardíacas y pulmonares. Permaneció diez días con el tórax abierto y tres meses
en cuidados intensivos, donde recibió atención por complicaciones renales y
hepáticas.
Orgullo de una madre
A partir del tercer mes, Antonella comenzó a despertar y a salir
de la sedación. Después de cuatro meses de hospitalización, recibió el alta y
regresó a casa para continuar con sus controles y cuidados. Cinco meses
después, el domingo último, Antonella participó en la maratón “Corre por el
Corazón 2026”, organizada por el INCOR. “Ver a mi hija así, alegre, contenta,
corriendo, saludando, disfrutando de cada día, me pone muy feliz. Una
tranquilidad más que nada como madre”, expresó Silvia Lévano, madre de Antonella.
Para esta emocionada mamá, la donación de un corazón representa
una nueva esperanza de vida. “Le da oportunidad a niños que sufren del corazón,
del riñón, del hígado y tienen otras dolencias. De verdad, le da una
tranquilidad y una esperanza de vida a cada familia”, expresó.
Hoy en día, doña Silvia y su familia agradecen al equipo del INCOR
y a EsSalud por el acompañamiento brindado durante todo el proceso: “Muy
agradecida, demasiado agradecida”, expresó.
El caso de Antonella se suma a los 135 trasplantes cardíacos
realizados por el INCOR desde 2010, 16 de estos a pacientes pediátricos, y
reafirma la importancia de la donación de órganos para quienes esperan una
oportunidad de vida.


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