sábado, 8 de agosto de 2026

 La prevención comienza mucho antes de que aparezca una enfermedad. La esterilización temprana reduce el riesgo en este porcentaje cuando se realiza antes de los seis meses de edad.


Además, los chequeos veterinarios y una nutrición adaptada a cada etapa pueden marcar la diferencia en su salud y longevidad

 

 


Salud e
n Casa .- Cada vez más hogares colombianos comparten su vida con un gato, una tendencia que ha despertado un mayor interés por comprender sus necesidades y brindarles un cuidado acorde con su naturaleza. Sin embargo, existe una característica propia de los felinos que continúa representando uno de los mayores desafíos para sus tutores: su capacidad para ocultar el dolor y los signos de enfermedad, incluso cuando una condición médica ya está avanzando.


En el marco del Mes del Gato, Royal Canin invita a replantear la manera en que entendemos el cuidado felino. Más allá de reaccionar cuando aparecen los síntomas, la evidencia científica demuestra que la prevención, el acompañamiento veterinario y una nutrición adaptada a cada etapa de vida son factores determinantes para favorecer su bienestar y longevidad. Sin embargo, el reto sigue siendo grande: solo el 40 % de los gatos recibe atención veterinaria periódica. Además, estudios de medicina felina muestran que el 28 % de los tutores solo acude al médico veterinario cuando enfrenta una emergencia evidente y un 7 % nunca ha llevado a su gato a consulta.


 

“"Por su naturaleza de cazador y, a la vez, de presa, los gatos son verdaderos expertos en ocultar el dolor. Se trata de un mecanismo de supervivencia heredado de sus ancestros. El gran peligro de este comportamiento es que, para cuando un tutor nota un cambio evidente en su rutina, la enfermedad suele estar muy avanzada. Por esta razón, el chequeo veterinario preventivo, especialmente acompañado de exámenes sanguíneos y una nutrición adaptada a sus necesidades, no es un lujo, sino una herramienta clave para actuar a tiempo y cambiar el rumbo de su salud. En Royal Canin promovemos que cada gato visite al médico veterinario al menos una vez al año, incluso cuando parece completamente sano", explica Carolina Figueroa, Médico Veterinaria de Royal Canin.





 

Las decisiones de los primeros meses pueden influir en toda su vida

 

La prevención comienza mucho antes de que aparezca una enfermedad. Uno de los ejemplos más claros es la esterilización temprana, que además de contribuir al control poblacional puede reducir hasta en un 91 % el riesgo de desarrollar cáncer de mama cuando se realiza antes de los seis meses de edad. 


Después de este procedimiento también se producen cambios importantes en el metabolismo del gato: sus necesidades energéticas disminuyen, mientras su apetito aumenta. Por ello, adaptar su alimentación en esta etapa resulta clave para prevenir el sobrepeso y otros problemas asociados a la salud urinaria.


El cuidado cambia con la edad





Durante el primer año de vida, los gatos atraviesan distintas etapas de desarrollo que modifican sus requerimientos nutricionales. Más adelante, alrededor de los siete años, comienzan cambios biológicos asociados al envejecimiento que muchas veces pasan inadvertidos para los tutores, aunque aumentan el riesgo de enfermedades renales, pérdida de masa muscular y otras condiciones relacionadas con la edad.

 

Observar también es una forma de prevenir


Debido a que los gatos suelen ocultar los signos de malestar, observar cambios en su comportamiento y realizar controles veterinarios periódicos es fundamental. Variaciones en el apetito, la actividad, la interacción con las personas o el uso de la caja de arena pueden ser las primeras señales de que algo no está bien.


Un ejemplo son los problemas del tracto urinario inferior, que representan cerca del 7 % de las consultas veterinarias en gatos. Por su origen evolutivo, los felinos suelen beber poca agua y producir una orina más concentrada. Esta condición, sumada a factores como la esterilización, el estrés o un manejo inadecuado de la caja de arena, puede aumentar el riesgo de desarrollar este tipo de enfermedades.

Además, enfermedades como la Enfermedad Renal Crónica suelen detectarse cuando el gato ya presenta síntomas evidentes, lo que dificulta un tratamiento oportuno. Por eso, identificar señales como dificultad o dolor al orinar, sangre en la orina o hacer sus necesidades fuera de la caja de arena puede marcar la diferencia para acudir a tiempo al médico veterinario.


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