En el Día Mundial de la Agricultura, el sector reafirma su papel como motor de desarrollo, seguridad alimentaria e innovación frente a los desafíos climáticos.
El sector agropecuario creció 4.8% en 2025, según datos oficiales. Para mantener este dinamismo y proteger la seguridad alimentaria, resulta urgente implementar prácticas de resiliencia frente a las recientes alertas de anomalías térmicas e inestabilidad hídrica.
Salud en Casa.- Cada alimento que llega a la mesa comienza mucho antes de ser cosechado. Empieza con el esfuerzo de miles de agricultores que, día tras día, trabajan la tierra enfrentando condiciones cada vez más desafiantes. En el marco del Día Mundial de la Agricultura, esta fecha invita a reconocer el valor de un sector que no solo alimenta al país, sino que también impulsa el empleo, la competitividad y el desarrollo sustentable del Perú.
Hoy, la agricultura peruana atraviesa un momento
de gran relevancia. De acuerdo con datos oficiales del Ministerio de Desarrollo
Agrario y Riego (Midagri), el sector agropecuario registró un crecimiento del
4.8% al cierre de 2025. Este avance estuvo impulsado por un récord histórico en
las agroexportaciones, que sumaron más de US$ 15 mil millones, consolidando al
agro como uno de los principales motores de la economía nacional y una fuente
clave de oportunidades para miles de familias vinculadas a la cadena
productiva.
Sin embargo, detrás de estas cifras alentadoras surge un
desafío que exige acción inmediata: la adaptación al cambio climático.
El campo peruano enfrenta un entorno cada vez más impredecible, donde las
variaciones de temperatura, la disponibilidad de agua y los eventos extremos
ponen a prueba la productividad, la sustentabilidad agrícola y la seguridad
alimentaria.
Según la Comisión Multisectorial encargada del Estudio
Nacional del Fenómeno "El Niño" (ENFEN), el país mantiene la Alerta
de El Niño Costero, anticipando temperaturas muy superiores a lo normal en la
costa. A ello se suma una fuerte inestabilidad hídrica para el verano
2026-2027: probables excesos de lluvias en la zona norte y centro, frente a un
déficit de precipitaciones en la región andina sur. Esta variabilidad extrema
dificulta la planificación agrícola y obliga a optimizar el uso del agua y del
suelo para proteger la continuidad de los cultivos y fortalecer la resiliencia
del agro peruano.
Frente a esta realidad, la innovación agrícola,
la agricultura sustentable y el manejo agronómico preventivo se convierten en
aliados fundamentales para asegurar la productividad del campo.
“El
verdadero desafío del agro nacional trasciende la necesidad de aumentar los
volúmenes de producción. Se trata de asegurar su viabilidad en un entorno
ambiental impredecible. Para proteger el trabajo en el campo y garantizar el
abastecimiento, es indispensable integrar la innovación científica y las buenas
prácticas como herramientas fundamentales que fortalezcan la resiliencia de
nuestros cultivos ante el estrés climático”, sostiene Flavia Zuleta, Gerente de
Soluciones para la Agricultura en BASF Peruana.
La
experiencia demuestra que los agricultores mejor preparados son también quienes
cuentan con mayores herramientas para responder a los retos del clima. Por
ello, la transferencia de conocimiento y la capacitación continua son tan
importantes como el acceso a nuevas tecnologías. Cuando la ciencia llega al
campo de manera práctica y cercana, se fortalece la toma de decisiones y se
generan mejores condiciones para producir más con menos recursos.
En
esa línea, empresas como BASF impulsan iniciativas de formación orientadas a
promover una agricultura más eficiente, segura y sostenible. A través de acciones
permanentes mediante su programa de Stewardship, se capacita
continuamente a miles de agricultores en buenas prácticas agrícolas, uso seguro
de tecnologías, utilización adecuada de equipos de protección personal,
correcta gestión de envases vacíos y cuidado responsable del medio ambiente.
Gracias al trabajo conjunto con los distintos actores del sector, estas
iniciativas contribuyen a fortalecer una agricultura preparada para enfrentar
los desafíos del presente y del futuro.
En
este Día Mundial de la Agricultura, la reflexión es clara: el futuro del Perú
también se cultiva en el campo. La combinación entre el conocimiento de los
agricultores, la innovación científica, la tecnología agrícola y la gestión
responsable de los recursos naturales será determinante para mantener la
competitividad del país y garantizar alimentos para las próximas generaciones.
Apostar por una agricultura resiliente, productiva y sustentable es apostar por
el bienestar de todos.
0 comentarios:
Publicar un comentario