10 de septiembre: Día Mundial para la
Prevención del Suicidio.
Especialista
explica qué decir, qué evitar y cómo actuar si durante la conversación aparecen
señales de desesperanza o pensamientos suicidas.
Salud en Casa.- Una persona puede seguir trabajando, estudiando y manteniendo su rutina habitual aunque esté atravesando un momento emocional difícil. Por eso, no siempre es evidente cuándo alguien necesita apoyo ni resulta sencillo saber cómo acercarse sin invadir.
En
el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora cada
10 de septiembre, Karín Domínguez Ayesta, gerenta de Modo USIL de la
Universidad San Ignacio de Loyola (USIL), explica que no es necesario esperar a
que la persona cuente lo que le ocurre para mostrar preocupación. Una pregunta
sencilla y planteada sin presión puede abrir ese espacio.
¿Cómo
empezar la conversación?
Si
se percibe que algo ha cambiado, es posible acercarse sin presionar para
conocer lo que ocurre. “He notado que últimamente estás un poco diferente,
¿cómo te has estado sintiendo?”, propone la especialista. A partir de esa
primera pregunta, recomienda dejar espacio para responder y respetar los
tiempos de la otra persona, sin convertir la conversación en un interrogatorio.
Escuchar
antes de intentar resolver
Cuando
alguien cuenta que atraviesa un momento difícil, es común intentar encontrar
una solución o decir algo que lo haga sentir mejor. Sin embargo, frases como
“todo va a estar bien”, “tienes que ser fuerte”, “hay personas que están peor”
o “trata de pensar en otra cosa” pueden terminar minimizando lo que siente.
En
cambio, expresiones como “entiendo que esto está siendo difícil para ti” o “si
quieres hablar, estoy aquí para escucharte” reconocen lo que la persona está
viviendo. “No se trata de tener la frase perfecta, sino de transmitirle a la
persona que lo que siente importa y que no tiene que pasar por ese momento
sintiéndose sola”, señala la especialista.
Si
habla de suicidio, hay que preguntar directamente
Si
durante la conversación aparecen expresiones de desesperanza, deseos de
desaparecer o de no continuar, autolesiones o referencias a hacerse daño, la
especialista recomienda preguntar de manera clara si la persona está pensando
en suicidarse. Hacerlo no significa “darle ideas” ni aumenta el riesgo; puede
darle la oportunidad de expresar lo que está atravesando.
Si
la respuesta es afirmativa o existe un riesgo importante, se recomienda
mantener la calma, no dejar sola a la persona si el riesgo es inmediato y
buscar ayuda profesional o recurrir a su red de apoyo. Incluso si pide que
nadie más se entere, su seguridad debe ser prioritaria cuando existe riesgo de
que se haga daño. Siempre que sea posible, conviene explicarle por qué se
buscará ayuda e involucrarla en ese proceso.
Cuándo
es momento de buscar ayuda.
No
es necesario esperar a una crisis. Si el malestar es intenso, persiste en el
tiempo o comienza a interferir significativamente en la vida cotidiana, puede
ser momento de buscar orientación profesional.
Un
familiar o amigo puede escuchar, mostrar preocupación y ayudar a buscar apoyo,
pero no tiene que asumir por sí solo lo que la otra persona está atravesando.
También se puede recurrir a personas de confianza y ampliar esa red de apoyo
cuando sea necesario.
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