Los expertos advierten que uno de los síntomas más ignorados por los brasileños puede indicar una inflamación capaz de comprometer no solo la salud bucal, sino también la salud general.
Salud en Casa.- El sangrado al cepillarse o usar hilo dental no suele ser consecuencia de cepillarse los dientes con demasiada fuerza, ni es algo común. Generalmente, es el primer signo clínico de inflamación de las encías, que puede progresar silenciosamente a enfermedad periodontal y, si no se trata, provocar la pérdida de dientes.
A pesar de esto, millones de personas viven con este síntoma sin buscar atención médica. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el estudio Carga Global de Enfermedad, aproximadamente mil millones de personas padecen enfermedades periodontales en todo el mundo. En Brasil, las encuestas del Proyecto SB Brasil muestran que las alteraciones gingivales siguen siendo uno de los principales problemas de salud bucal para la población.
“El mayor problema es que el sangrado suele aparecer mucho antes que el dolor. Como el paciente normalmente no siente molestias en las etapas iniciales, termina creyendo que es normal y pospone la búsqueda de tratamiento. Cuando finalmente acude a consulta, la enfermedad a menudo ya ha avanzado”, afirma el Dr. Lucas Fontanari, Doctor en Periodoncia por la UNESP.
En la mayoría de los casos, el sangrado se asocia con la gingivitis, una inflamación causada por la acumulación de biopelícula bacteriana, la placa que se forma naturalmente en los dientes y las encías. Aunque reversible, la gingivitis no debe descuidarse porque, en personas susceptibles, la inflamación periodontal puede progresar y derivar en periodontitis, una enfermedad que compromete los tejidos y el hueso responsables de sostener los dientes.
Además de una higiene bucal deficiente, factores como la diabetes no controlada, el tabaquismo, los cambios hormonales, el estrés y la predisposición genética pueden aumentar el riesgo de desarrollar o agravar las enfermedades periodontales.
"Las encías actúan como una importante señal de alerta para el organismo. El sangrado frecuente, la retracción gingival, el mal aliento persistente o la movilidad dental nunca deben ignorarse", explica el especialista.
En los últimos años, la ciencia también ha comenzado a demostrar de forma más consistente que la salud bucal está directamente relacionada con la salud general. La evidencia científica apunta a una asociación entre las enfermedades periodontales y afecciones sistémicas como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y las enfermedades respiratorias. Entre estas, la relación con la diabetes se considera una de las más consolidadas: las personas con diabetes no controlada tienen un mayor riesgo de desarrollar y agravar la periodontitis, mientras que la periodontitis en sí misma puede dificultar el control de los niveles de glucosa en sangre.
Hoy en día entendemos que cuidar las encías no se limita a preservar los dientes. La salud bucal forma parte de la salud general, e ignorar los procesos inflamatorios puede tener consecuencias que van más allá de la cavidad bucal, afirma Fontanari.
Para el especialista, el diagnóstico precoz sigue siendo la herramienta principal para evitar tratamientos más complejos. Cuanto antes se identifique la inflamación, mayores serán las posibilidades de controlar la enfermedad, preservar los tejidos de soporte de los dientes y mantener una buena salud bucal a lo largo de la vida.
Este cambio de perspectiva también está transformando la práctica odontológica. Los protocolos preventivos y mínimamente invasivos han ganado terreno al priorizar la identificación temprana del biofilm bacteriano y su eliminación de forma más precisa y cómoda para el paciente. Entre ellos se encuentra la Guided Biofilm Therapy (GBt), un enfoque basado en evidencia científica que combina un diagnóstico individualizado, la visualización del biofilm, la orientación al paciente y tecnologías específicas para su eliminación.
"El objetivo es actuar antes de que la enfermedad progrese. Al hacer visible la biopelícula, podemos eliminarla con mayor precisión y de forma mínimamente invasiva, lo que proporciona una experiencia más cómoda para el paciente", explica Fontanari.
Para el especialista, el mensaje principal sigue siendo el más sencillo: el sangrado de encías nunca debe considerarse normal. "Así como nadie ignora un cambio en la presión arterial o el nivel de azúcar en sangre, tampoco debemos ignorar el sangrado de encías. Es un signo clínico que merece ser investigado y puede marcar la diferencia a la hora de prevenir futuras complicaciones", concluye.

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