martes, 29 de septiembre de 2026


Salud en
 Casa.- Levantarse, trabajar varias horas sentado, comer rápidamente, dormir poco y postergar la actividad física puede convertirse en una rutina que pasa desapercibida, pero que mantenida en el tiempo son factores de riesgo cardiovascular.


Según datos de la OMS, alrededor del 41,1 % de la población de 15 años a más presenta un riesgo cardiovascular muy alto, asociado a factores como el sedentarismo, la alimentación poco saludable, el consumo de tabaco, la hipertensión y la obesidad. “Muchas veces no identificamos nuestras rutinas como factores que pueden afectar al corazón porque forman parte de nuestra vida diaria”, explica el Dr. Fernando Torres Vega, cardiólogo de la Clínica Stella Maris.


En ese sentido, el especialista explica cuáles son estos hábitos que pueden pasar desapercibidos, pero que representan un peligro para nuestra salud:



  • Pasar muchas horas sentado. Permanecer gran parte del día frente a una computadora o realizando actividades sedentarias reduce el movimiento diario y puede favorecer el aumento de peso y otros factores de riesgo cardiovascular. Incorporar pausas activas y caminar durante algunos minutos ayuda a interrumpir estos periodos de inactividad.

  • Dormir menos de lo necesario. Mantener horarios de sueño insuficientes de manera habitual puede afectar la presión arterial y otros procesos relacionados con la salud cardiovascular. Tener horarios regulares y priorizar un descanso adecuado forma parte del cuidado del corazón.

  • Comer sin prestar atención a la calidad de los alimentos. Saltarse comidas, recurrir con frecuencia a alimentos ultraprocesados o consumir cantidades elevadas de sal, azúcares y grasas puede favorecer alteraciones como hipertensión, colesterol elevado y aumento de peso.

  • Dejar el ejercicio para después. Postergar constantemente la actividad física reduce las oportunidades de mantener una rutina activa. Caminar, subir escaleras o realizar ejercicios de acuerdo con la condición física de cada persona permite incorporar movimiento incluso cuando no se dispone de mucho tiempo.

  • Vivir bajo estrés constante. Las jornadas prolongadas, la falta de pausas y la dificultad para desconectarse pueden mantener al organismo en un estado de activación permanente. Si esta situación se vuelve habitual, puede afectar el descanso, la presión arterial y otros aspectos relacionados con la salud cardiovascular.


Pequeños cambios que cuentan

Establecer momentos para moverse durante la jornada, mantener horarios regulares de sueño, priorizar una alimentación variada y reservar un espacio semanal para realizar actividad física. También es importante realizar controles médicos periódicos, especialmente si existen antecedentes familiares, hipertensión, diabetes, colesterol elevado u otros factores de riesgo.


“Cuidar el corazón también implica revisar aquellas conductas que repetimos todos los días sin cuestionarlas. Identificar qué hábitos podemos modificar permite construir una rutina más favorable para la salud cardiovascular”, señala el especialista.


Para más información o para agendar una evaluación con Cardiología en la Clínica Stella Maris, visite: https://www.stellamaris.com.pe/.

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