Reconocer una señal de auxilio, saber
cómo iniciar una conversación y acompañar sin juzgar son algunas de las
acciones para ayudar a quien atraviesa una crisis. Paola Lindo, docente de la
Facultad de Psicología de la Universidad de Lima, explica qué hacer y cuándo es
necesario recurrir a ayuda profesional.
Salud en Casa.- Cuando alguien cercano deja de responder mensajes, se aleja de sus amigos, abandona actividades que antes disfrutaba o empieza a decir que es una carga para los demás, es momento de empezar a estar más alertas. Lejos de ser simples cambios de comportamiento, podrían ser señales de que alguien no está bien y de que necesita que lo escuchen.
Durante el 2025, la
línea 113 del Ministerio de Salud brindó más de 4800 orientaciones relacionadas
con conducta suicida. En tanto, el 48 % correspondió a jóvenes de entre 18 y 29
años, quienes representaron casi la mitad de las consultas recibidas por este
motivo durante el año. Frente a esta realidad, saber identificar estas señales
y entender cómo reaccionar ante ellas puede marcar la diferencia.
Paola Lindo,
docente de la Facultad de Psicología de la Universidad de Lima, señala que no
hay un patrón exacto y único que permita reconocer a una persona en riesgo de
suicidio. Por eso, conviene observar qué ha cambiado en alguien que conocemos.
“Hoy una señal de auxilio puede llegar por un mensaje privado, una historia o
una broma sobre desaparecer. Merecen atención las despedidas, los
agradecimientos que parecen definitivos y frases como «estarían mejor sin mí»”,
explica la experta.
En ese sentido, la
psicóloga explica cuáles son las señales a tener en cuenta y cómo actuar para
acompañar a una persona sin dejar de lado la ayuda profesional.
1. Pregunta
directamente. Cuando algo en el comportamiento de una
persona cercana genera preocupación, no es necesario esperar a tener certeza
para acercarse. Preguntar directamente: “¿Estás pensando en quitarte la vida?”
no aumenta los pensamientos suicidas, sino que puede abrir un espacio para que
la persona se desahogue. En ese momento, demostrar que te importa lo que te
está contando puede ser más beneficioso que intentar encontrar una solución
inmediata.
2. Escucha sin
juzgar ni minimizar. Acompañar a alguien que atraviesa
una situación así no significa tener las palabras perfectas. Lo importante es
que la persona se sienta escuchada y tomada en serio. Frases como “no es para
tanto”, “hay gente peor”, “tienes todo para estar bien” o “piensa en tu
familia” pueden minimizar lo que está sintiendo. En cambio, se puede responder
con “veo que esto te está sobrepasando”
o “¿qué es lo que más te cuesta en este momento?”.
3. Convierte el
apoyo en acciones concretas. No basta decirle con
palabras a alguien que estarás para apoyarlo. Ofrecerle ayuda específica puede
ser mucho más útil. Por ejemplo, se le puede decir: “Podemos llamar juntas”,
“te acompaño a la consulta” o “vamos a buscar dónde pueden atenderte”. Si la
persona rechaza la ayuda, se puede proponer un primer paso más sencillo y
mantener el contacto. Seguir preguntando cómo está y hacerle saber que puede
contar contigo también forma parte del acompañamiento.
4. Sigue
presente después de la crisis. El acompañamiento no
termina cuando la persona acepta buscar ayuda. Después de una crisis, mantener
el vínculo también puede ser importante. Apoyarla para concretar una cita,
preguntarle cómo se siente o invitarla a retomar actividades cotidianas son formas
de hacerle saber que no está sola frente a lo que está atravesando. Pero una
red de apoyo puede contribuir a que ese proceso tenga continuidad, sin asumir
el papel de un terapeuta ni convertirse en el único sostén de la persona.
5. No guardes el
secreto si su vida está en riesgo. Ser una red de
apoyo también implica saber cuándo es necesario involucrar a otras personas. Si
alguien te cuenta que está pensando en suicidarse y existe un riesgo inmediato,
su seguridad está por encima de mantener la información en secreto. En estas situaciones,
es importante involucrar a una persona de confianza y recurrir a profesionales
o servicios de emergencia. La red de apoyo puede acompañar, pero no tiene que
asumir sola una situación que requiere atención especializada.
¿Dónde pedir ayuda?
●
Línea 113, opción 5: orientación y
apoyo psicológico gratuito del Ministerio de Salud, disponible las 24 horas.
●
Centros de salud mental
comunitaria: ofrecen evaluación y tratamiento especializado. Ante autolesiones
o riesgo de suicidio, se puede acudir directamente.
●
SAMU 106: atención ante una
emergencia médica.

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