● La
inapetencia repentina puede responder a factores clínicos, conductuales o
cambios en su rutina nutricional.
● Especialistas de Royal Canin Perú destacan la importancia de una
evaluación veterinaria oportuna para evitar complicaciones de salud.
Salud en Casa.- La alimentación es uno de los principales indicadores de bienestar en perros y gatos. Por ello, cuando una mascota rechaza su comida de manera repentina o gradual, es común que surja la preocupación en los tutores. La pérdida de apetito no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma que puede originarse por diversas razones.
De acuerdo con el equipo técnico de
Royal Canin Perú, las causas más frecuentes detrás de este comportamiento se
dividen en tres grandes grupos:
●
Problemas clínicos o de salud: Molestias dentales (sarro, encías
inflamadas o piezas fracturadas), cuadros gastrointestinales, infecciones,
dolor en general o enfermedades sistémicas pueden hacer que el animal asocie el
acto de comer con incomodidad.
●
Factores ambientales, conductuales y emocionales: Perros y gatos son altamente
sensibles a su entorno. Mudanzas, remodelaciones, ruidos fuertes, la llegada de
un nuevo integrante al hogar o episodios de estrés y ansiedad impactan de forma
directa en su conducta alimentaria.
● Preferencias y manejo del
alimento:
Cambios bruscos de fórmula sin una transición gradual, ofrecer comida fría
recién salida del refrigerador, platos sucios o el exceso de bocadillos y
premios entre comidas pueden provocar que rechacen su ración habitual.
"Si un gato pasa varios días sin
comer, su salud puede complicarse gravemente muy rápido y sus órganos pueden
empezar a fallar. Por eso, si notas que tu minino no toca su comida en todo un
día (de 24 a 48 horas), o si además lo ves triste, decaído, devolviendo la
comida o con la pancita suelta, no lo dejes pasar: llévalo de inmediato al
veterinario. Cuando se trata de su bienestar, más vale prevenir.", señala Carolina Figueroa,
médico veterinaria y Corporate de Royal Canin.
Los perros no son como
los seres humanos
Por otro lado, la especialista indica
que el gusto es menos importante para los perros que para los seres humanos.
Mientras los humanos tenemos 9000 papilas gustativas, los perros tienen 1700,
por lo que su sentido del gusto está menos desarrollado.
Como seres humanos, masticamos y
saboreamos nuestra comida, pero los perros muerden y desgarran, lo que
significa que mastican menos y comen más rápido. La comida pasa menos tiempo en
su paladar.
“A diferencia de los seres humanos,
los perros no requieren una dieta variada, las necesidades nutricionales son
distintas en cada uno (ver figura 1). De hecho, cambiar demasiado rápido la
dieta de un perro puede generarle malestar estomacal. Si alguna vez tienes que
realizar la transición a una dieta nueva para tu mascota, es importante que lo
hagas lentamente y por etapas. Lee nuestra guía para
obtener más información”, añade la especialista de Royal
Canin Figura 1.
¿Y qué pasa con los gatos? Solo
tienen unas 470 papilas gustativas. Su sentido del gusto es considerablemente
más limitado. De hecho, son de los pocos mamíferos que no pueden detectar el
sabor dulce. ¿Cómo eligen su comida? Para un gato, el gusto pasa a segundo
plano; lo que realmente guía su apetito son el olfato (mucho más desarrollado),
la temperatura y la textura del alimento.
Recomendaciones para
los tutores:
-
Servir el alimento en horarios fijos y en un área tranquila,
lejos de ruidos molestos o bandejas sanitarias.
-
Conservar el alimento seco en su empaque original bien
cerrado para evitar que pierda aroma y frescura, o combinarlo con opciones
húmedas adecuadas según indicación profesional.
-
Evitar forzar la alimentación con dietas caseras no
balanceadas ni suministrar fármacos sin supervisión médica.
-
Una nutrición a la medida, adaptada a la edad, tamaño, raza y
condición médica de cada mascota, es la base para asegurar su vitalidad a lo
largo de toda su vida.


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