Salud en Casa.- En la actualidad, el bruxismo dejó de ser solo “rechinar los dientes al dormir”. Esta condición puede presentarse durante el día como de noche y, aunque sus manifestaciones son diferentes, ambas formas pueden tener un impacto silencioso en la salud bucal, provocando desgaste, fisuras y hasta fracturas en las piezas dentales, siendo un problema más complejo y varios factores asociados.
Un estudio publicado en Journal of Dentistry, revista internacional especializada en estomatología (odontología), encontró evidencia de una asociación entre el bruxismo, los trastornos temporomandibulares y factores psicológicos como el estrés, la ansiedad y la depresión.
“El bruxismo está asociado a muchos factores: anatómicos, funcionales y emocionales como el estrés y la ansiedad. En situaciones de tensión, muchas personas pueden apretar o rechinar los dientes de manera inconsciente, contrayendo y tensando los músculos, que pueden generar dolor y confundirse con otras patologías. Por eso, reconocer estos factores también es importante para abordar el bruxismo de manera integral”, explica el Dr. Ítalo Funes Rumiche, cirujano dentista y exdirectivo del Colegio de Cirujanos Dentistas del Perú (CCDP).
¿Cuál es la diferencia entre el bruxismo diurno y nocturno?
El especialista señala que la principal distinción depende del nivel de conciencia que se tiene sobre el hábito:
- Bruxismo Diurno: Sucede mientras la persona está despierta y suele apretar o mantener los dientes en contacto de manera inconsciente. Puede estar relacionado con situaciones de estrés y concentración.
- Bruxismo Nocturno: Se presenta durante el sueño y puede incluir rechinar o apretar los dientes de manera involuntaria. Es común que sea alguien más, como la pareja, quien advierta esta condición debido al sonido que se produce al friccionar las piezas.
Durante la noche, los músculos maseteros y temporales pueden actuar con mayor fuerza, mientras que durante el día las personas pueden mantener los dientes apretados de forma sostenida, incluso mientras trabajan o se concentran. Tal como señala el especialista, esta presión repetitiva sobre los dientes puede generar desgaste y aumentar el riesgo de fisuras o fracturas, especialmente cuando el problema se mantiene durante un periodo prolongado. Esto también genera alteraciones en la propia articulación con degeneración y movimientos del disco articular así como desgaste severos en los huesos.
¿Qué hacer cuando se fractura un diente a causa del bruxismo?
Una fractura dental puede generar preocupación, pero lo más importante es actuar a tiempo. Lo recomendable es acudir a una evaluación odontológica para determinar el nivel de daño y el tratamiento más adecuado.
Mientras se recibe atención, el especialista recomienda evitar masticar con la pieza afectada y mantener una adecuada higiene bucal. Si se desprendió un fragmento del diente, es importante conservarlo y llevarlo a la consulta, ya que el cirujano dentista evaluará si puede ser útil para el tratamiento.
¿Cómo tratar y controlar el bruxismo?
Para mantener el bruxismo bajo control, lo primero es realizar una evaluación odontológica que permita conocer el nivel de desgaste o daño tanto en los dientes como en la misma articulación. Dependiendo de cada caso, se sugiere el uso de una férula oclusal, durante el día y la noche, para ayudar a proteger las piezas dentales y la articulación. También es importante evitar hábitos nocivos que aumenten la tensión en la mandíbula, como masticar hielo, uñas, lápices u otros objetos duros.
“El bruxismo puede dañar un diente mucho antes de que aparezca el dolor. Detectarlo a tiempo es clave para evitar que el desgaste avance y termine en una fisura o fractura”, advierte el Dr. Ítalo Funes.
Finalmente, el especialista recomienda mantener una adecuada higiene bucal para proteger las piezas dentales y prevenir otras complicaciones. Esto incluye cepillarse los dientes al menos dos veces al día, complementar la limpieza con cepillos interproximales, utilizar un enjuague bucal sin alcohol que contengan antisépticos como el cloruro de cetilpiridinio (CPC), además de acudir al cirujano dentista al menos 2 veces al año como preventivo y los controles que sean necesarios.



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