● Entre el 20% y 30% de los
pacientes sometidos a una cirugía bariátrica pueden experimentar reganancia de
peso. Cuando es necesario volver a intervenir, operar sobre una zona que ya
pasó por cirugía supone un desafío mayor.
Salud en Casa.- En el Perú, una de cada cuatro personas mayores de 15 años presenta obesidad, según el Ministerio de Salud (Minsa). Para los casos más severos, la cirugía bariátrica puede ser una alternativa para tratar esta enfermedad. Sin embargo, algunos pacientes pueden volver a ganar peso con los años o presentar otras condiciones que hagan necesaria una nueva intervención.
Esta reganancia de peso no significa que todos los pacientes
deban volver al quirófano. Sin embargo, cuando una segunda cirugía es
necesaria, el procedimiento puede ser más complejo: el especialista ya no
trabaja sobre una anatomía intacta, sino sobre tejidos que fueron intervenidos
previamente y que pueden presentar cicatrices internas o adherencias.
“En nuestra experiencia hemos tenido la posibilidad de
reoperar pacientes que habían tenido cirugías previas en otras instituciones.
Es justamente en estos espacios donde pueden existir adherencias y el trabajo
se vuelve más difícil”, explica el Dr. Luciano Poggi, especialista en tratamiento
de la obesidad y Cirugía Robótica de la Clínica Anglo Americana.
¿Qué cambia cuando se
opera por segunda vez?
Cuando una zona ya fue intervenida, el proceso de
recuperación puede dejar cicatrices internas que modifican la anatomía
original. En una segunda cirugía, el especialista debe identificar con claridad
cada estructura y trabajar cuidadosamente alrededor de tejidos que pueden
encontrarse unidos entre sí.
Es precisamente en este tipo de escenarios donde la cirugía
robótica Da Vinci puede aportar ventajas para el cirujano. El sistema
proporciona una visión tridimensional y ampliada de la zona que se está
operando, además de instrumentos articulados que permiten realizar movimientos
pequeños y precisos en espacios de difícil acceso.
A ello se suma la tecnología Firefly, que mediante el uso de
verde de indocianina permite visualizar el flujo sanguíneo de los tejidos
durante la intervención. Esta información puede ser especialmente útil cuando
se trabaja sobre zonas previamente operadas, ya que ayuda al especialista a
evaluar en tiempo real la irrigación de los tejidos.
“En las cirugías de revisión, cuando existe una
anatomía compleja, es donde el sistema Da Vinci ha mostrado importantes
ventajas. La articulación de los brazos robóticos permite trabajar con mayor
precisión y tener un mejor cuidado de los tejidos”, señala el médico.
La plataforma también permite realizar la intervención con
menor presión dentro del abdomen, un aspecto especialmente relevante en
personas con obesidad severa, ya que una presión elevada durante la operación
puede tener un mayor impacto sobre su función cardiovascular y respiratoria.
Menos de 24 horas de
hospitalización.
Los avances en cirugía mínimamente invasiva también han
permitido reducir significativamente los tiempos de recuperación. Actualmente,
una cirugía bariátrica puede durar, dependiendo de su complejidad, entre 30 y
90 minutos, mientras que la hospitalización puede ser menor a 24 horas cuando
la evolución del paciente es favorable y cumple con todos los criterios médicos
para recibir el alta.
Las pequeñas incisiones utilizadas tanto en cirugía
laparoscópica como robótica facilitan además que el paciente pueda movilizarse
rápidamente después de la intervención y contribuyen a reducir el dolor y
algunas complicaciones posteriores.
Pero la tecnología no reemplaza un elemento fundamental: la
evaluación integral del paciente. Antes de una cirugía bariátrica, y más aún si
se trata de una segunda intervención, es necesario evaluar su estado
nutricional y psicológico, además de descartar o controlar enfermedades
asociadas a la obesidad, como diabetes, alteraciones del colesterol o problemas
cardiovasculares.
En 2004, la Clínica Anglo Americana fue escenario de la
primera manga gástrica realizada en el Perú. Actualmente, el abordaje de la
obesidad contempla no solo el procedimiento quirúrgico, sino también una
evaluación previa y un seguimiento multidisciplinario que incluye especialistas
en nutrición y psicología.
“La cirugía es solo el comienzo de un tratamiento. Los
pacientes que pasan por una cirugía bariátrica deberían ser seguidos idealmente
de por vida por un equipo especializado en obesidad”, enfatiza Poggi.

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