Los bebés, niños menores de cinco años y adolescentes que realizan actividad física al aire libre requieren especial vigilancia ante el aumento de las temperaturas, los cambios en las lluvias y otras condiciones asociadas al Fenómeno El Niño.
Salud en Casa .- El Fenómeno El Niño puede generar altas temperaturas, cambios en las lluvias, mayor humedad y alteraciones en las condiciones de almacenamiento de agua y alimentos. En niños y adolescentes, estos cambios pueden incrementar el riesgo de deshidratación, infecciones gastrointestinales y problemas dermatológicos.
Los bebés y niños menores de cinco años son especialmente vulnerables porque su organismo tiene menor capacidad que el de un adulto para adaptarse a cambios importantes de temperatura. También requieren mayor cuidado los menores con enfermedades crónicas, quienes presentan fiebre, vómitos o diarrea y los adolescentes que realizan actividad física intensa al aire libre.
El Dr. Carlos Priale, pediatra de la Clínica Anglo Americana, explica que los efectos del Fenómeno El Niño sobre la salud infantil no se limitan únicamente al calor. La combinación de altas temperaturas, humedad, lluvias y posibles alteraciones en el acceso a agua segura puede favorecer distintos problemas de salud que requieren prevención y vigilancia por parte de las familias.
“La prevención debe comenzar antes de que el niño presente sed intensa, cansancio o algún otro síntoma. Mantener una adecuada hidratación, evitar la exposición prolongada al calor, cuidar la higiene de los alimentos y reconocer las señales de alarma son medidas fundamentales para proteger especialmente a los niños más pequeños y vulnerables”, declaró el especialista.
Entre las señales que deben alertar a los padres se encuentran la sed intensa, boca y labios secos, disminución de la cantidad de orina, cansancio, mareos, dolor de cabeza, vómitos, somnolencia o cambios en el comportamiento. Si existe pérdida de conciencia, convulsiones, dificultad para respirar o una temperatura corporal muy elevada, el especialista recomienda buscar atención médica inmediata.
Efectos de El Niño en la salud infantil y cómo prevenirlos
Aunque los efectos pueden variar según las condiciones ambientales y la exposición de cada niño, el especialista reconoce tres problemas que requieren especial atención:
Deshidratación, agotamiento y golpe de calor: los niños pueden perder líquidos rápidamente ante temperaturas elevadas, sobre todo si realizan actividades al aire libre. Para prevenirlo, se recomienda ofrecer agua con frecuencia, utilizar ropa ligera, mantener los espacios ventilados y evitar el ejercicio intenso y la exposición directa al sol entre las 10:00 a. m. y las 4:00 p. m. En menores de seis meses con lactancia materna exclusiva, se debe mantener la lactancia frecuente y no ofrecer agua adicional salvo indicación médica.
Infecciones gastrointestinales: las altas temperaturas pueden favorecer el deterioro de los alimentos, mientras que las lluvias o problemas en el abastecimiento pueden afectar la seguridad del agua. Para reducir el riesgo, es importante consumir agua segura, reforzar el lavado de manos y mantener una adecuada refrigeración y conservación de los alimentos.
Afecciones dermatológicas: el calor y la sudoración pueden favorecer la aparición de sarpullido, dermatitis en zonas de pliegues o empeorar algunas manifestaciones de dermatitis atópica y urticaria. Se recomienda utilizar ropa ligera, evitar la exposición prolongada al calor y procurar que los niños permanezcan en espacios frescos y adecuadamente ventilados.
“Los niños pequeños no siempre pueden expresar que sienten sed, mareos o malestar. Por eso, durante periodos de altas temperaturas y cambios bruscos del clima, los adultos deben anticiparse, reforzar las medidas de prevención y estar atentos a cualquier cambio en su comportamiento o estado general”, sostuvo el Dr. Carlos Priale.


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