esde verificar un ingrediente mediante ADN hasta realizar cientos de pruebas antes de su lanzamiento, la tecnología está transformando la manera en que se desarrollan los productos de nutrición.
Salud en Casa - Cuando una persona compra un producto de nutrición, probablemente lo primero que revisa es su sabor, sus ingredientes o la información nutricional de la etiqueta. Lo que no suele verse es todo lo que ocurre detrás de ese envase: ¿de dónde vienen sus ingredientes?, ¿cómo se comprueba que realmente son lo que dicen ser?, ¿cuántas pruebas pasa antes de llegar al consumidor?
La respuesta está cada vez más ligada a la ciencia y la tecnología. En Herbalife, por ejemplo, el proceso comienza mucho antes de la fabricación. Los proveedores y las materias primas pasan por evaluaciones de calidad, seguridad y cumplimiento, y en el caso de ingredientes botánicos se realizan análisis químicos y pruebas de ADN para confirmar su identidad.
“Para nosotros, innovar en nutrición no significa únicamente desarrollar una nueva fórmula. También significa asegurarnos de que cada ingrediente cumpla con los estándares de calidad establecidos, garantizando su trazabilidad desde el origen y en cada etapa de la cadena de producción. Esto nos permite verificar y respaldar nuestros procesos, así como asegurar que el producto conserve sus características y calidad desde su fabricación hasta que llega a las manos del consumidor”, señala Fernando Cardoso – Sr. Manager de Calidad para Centro y Sudamérica de Herbalife.
Si un lote no cumple con las especificaciones establecidas, simplemente no pasa a producción. Puede ser rechazado, devuelto al proveedor o investigado para determinar qué ocurrió y evitar que vuelva a suceder.
Lo que el consumidor no ve
Antes de llegar al mercado, los productos pasan por diferentes evaluaciones: pruebas de estabilidad, análisis microbiológicos y fisicoquímicos, controles de vitaminas y minerales, entre otros. En algunos casos, pueden superar varios cientos de evaluaciones antes de llegar al consumidor.
Para ello, Herbalife cuenta con laboratorios de calidad acreditados bajo ISO 17025 y utiliza tecnologías como Resonancia Magnética Nuclear, espectrometría de masas, secuenciación genética y análisis de ADN. Estas herramientas permiten detectar aspectos que no podrían identificarse simplemente observando el producto, como posibles contaminantes, adulteraciones o variaciones en su composición.
Y la tecnología no trabaja sola. Más de 200 científicos y expertos a nivel global participan en áreas como química analítica, microbiología, ciencia de alimentos, nutrición y botánica.
Del ingrediente al producto: seguir toda la historia
Otro aspecto que cobra importancia para los consumidores es saber qué ocurre con un producto una vez que sale del laboratorio. Para ello, Herbalife cuenta con sistemas de trazabilidad que permiten seguir cada lote desde la recepción de la materia prima hasta su fabricación, almacenamiento y distribución.
Este seguimiento permite conocer qué controles se realizaron y bajo qué condiciones se manejó el producto durante su recorrido.
Uno de los mayores desafíos ha sido estandarizar estos procesos a nivel global, especialmente en la autenticación de ingredientes botánicos. Algunos de los métodos desarrollados por sus científicos han sido reconocidos por la comunidad científica internacional y adoptados como referencia por AOAC INTERNATIONAL.
A esto se suman certificaciones y estándares reconocidos como NSF Certified for Sport®, Non-GMO, IASC Aloe, GFCO Gluten-Free, Halal y Kosher, según corresponda a cada producto.
En una industria donde los consumidores están cada vez más interesados en saber qué consumen, de dónde viene y cómo se garantiza su calidad, la innovación ya no ocurre únicamente en la fórmula. También está en todo aquello que sucede detrás de escena para que un producto pueda llegar al consumidor con información, controles y procesos que respalden su calidad.

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