Conectar las lecciones con situaciones cotidianas, fomentar la curiosidad y cambiar la forma de evaluar puede ayudar a los estudiantes a comprender y aplicar mejor sus conocimientos.
Salud en Casa.- Memorizar una fórmula, repetir una definición o aprobar un examen no siempre significa haber aprendido. Uno de los principales desafíos de la educación es lograr que los estudiantes comprendan lo que se les enseña y puedan utilizar esos conocimientos para resolver problemas de la vida cotidiana.
Los resultados de PISA 2025, que evidenciaron dificultades en Matemática y Lectura entre los escolares peruanos, han reavivado el debate sobre cómo mejorar los aprendizajes. Sin embargo, más allá de las cifras, la pregunta es qué pueden cambiar los docentes en sus clases para conseguir mejores resultados.
“Los procesos de enseñanza y aprendizaje todavía presentan dificultades para alcanzar los resultados esperados. Es necesario fortalecer el acompañamiento docente y aplicar estrategias que permitan a los estudiantes participar activamente en la construcción de sus conocimientos”, señala la Dra. Ángela Reymer, docente de la Maestría en Gestión Educativa de la Universidad Norbert Wiener.
La especialista propone cuatro acciones que los docentes pueden incorporar en sus clases:
· Conectar las lecciones con la vida cotidiana. Utilizar situaciones reales para explicar los contenidos. Por ejemplo, enseñar porcentajes a partir de descuentos en compras o trabajar la comprensión lectora con noticias de actualidad. Así, los estudiantes reconocen para qué sirve lo que aprenden.
· Despertar la curiosidad y promover la investigación. Plantear preguntas y desafíos que motiven a los alumnos a buscar información, contrastar ideas, proponer soluciones y explicar sus conclusiones, en lugar de limitarse a recibir respuestas.
· Adaptar las estrategias de enseñanza. Combinar explicaciones, actividades prácticas, trabajo colaborativo y recursos visuales, considerando que no todos los estudiantes aprenden al mismo ritmo ni de la misma manera
· Evaluar para mejorar, no solo para calificar. Brindar retroalimentación durante las actividades, identificar dificultades a tiempo y ofrecer oportunidades para corregir errores y reforzar los conocimientos.
¿Qué aporta la neuroeducación?
La psicología educativa y la neuroeducación ofrecen herramientas para comprender mejor los procesos de aprendizaje. Ambas disciplinas ayudan a identificar factores que influyen en la atención, la memoria y la motivación, y a diseñar experiencias educativas más efectivas. Por ejemplo, recuperar información aprendida en clases anteriores, relacionar nuevos conceptos con conocimientos previos y ponerlos en práctica mediante ejercicios favorecen su comprensión y retención.
La docente de posgrado de la Universidad Wiener también destaca que las emociones y el bienestar de los estudiantes influyen en su capacidad para aprender. El estrés, la falta de sueño o un ambiente escolar poco acogedor pueden dificultar la concentración y el rendimiento académico.
Por ello, recomienda promover espacios donde los alumnos se sientan seguros para preguntar, equivocarse y participar, además de brindarles orientación que fortalezca su confianza y autonomía.
Finalmente, subraya que mejorar los aprendizajes requiere fortalecer la formación continua de los docentes, tanto en las materias que enseñan como en estrategias pedagógicas basadas en conocimientos de la psicología educativa y la neuroeducación.


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