viernes, 23 de octubre de 2026

 

  • Los controles de glucosa, colesterol y función renal, entre otros, pueden revelar alteraciones que pasan inadvertidas. Especialista explica para qué sirve cada prueba y cuándo es necesario realizarla.





Salud e
n Casa.-  La diabetes, el colesterol elevado y algunas enfermedades renales pueden desarrollarse sin presentar síntomas evidentes en sus primeras etapas. En el Perú, uno de cada cuatro casos de diabetes aún no ha sido diagnosticado, según informó el Ministerio de Salud en junio de 2026. Esta situación evidencia la importancia de los chequeos preventivos y los análisis de laboratorio para identificar oportunamente.



“Los análisis de laboratorio permiten identificar cambios en el organismo que muchas veces no producen molestias. Sin embargo, no todas las personas necesitan los mismos exámenes ni con la misma frecuencia. Su indicación depende de la edad, los antecedentes y la evaluación médica”, explica el Lic. Willian Suica, docente de Laboratorio Clínico y Anatomía Patológica del Instituto Carrión.



Entre las pruebas que pueden formar parte de una evaluación preventiva, según el criterio médico, destacan:




  • Hemograma completo: analiza las células de la sangre y ayuda a identificar indicios de anemia, infecciones y otras alteraciones.
  • Glucosa en sangre: mide la concentración de azúcar en la sangre y es útil para detectar alteraciones relacionadas con la prediabetes y la diabetes, así como para su seguimiento.
  • Perfil lipídico: mide los niveles de colesterol y triglicéridos, indicadores importantes para evaluar el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
  • Creatinina y urea: aportan información sobre la función renal. La creatinina también permite estimar la capacidad de filtración de los riñones.
  • Examen completo de orina: puede revelar indicios de infecciones urinarias, alteraciones renales y otros problemas de salud.
  • Pruebas de función hepática: permiten identificar posibles alteraciones relacionadas con el hígado, aunque sus resultados deben evaluarse junto con otros datos clínicos




La selección y frecuencia de las pruebas varían según la edad, los antecedentes familiares, los factores de riesgo y el estado de salud. Las gestantes, los adultos mayores y las personas con diabetes, hipertensión, obesidad o enfermedades renales o hepáticas pueden necesitar controles específicos o más frecuentes. Lo mismo ocurre con quienes reciben determinados tratamientos médicos.



Asimismo, es importante evitar la automedicación o solicitar análisis sin orientación profesional, pues no todas las pruebas son necesarias en una evaluación preventiva.



“Un resultado fuera de los valores de referencia no siempre significa que exista una enfermedad. Por eso, debe ser interpretado por un profesional de salud, quien determinará si se necesitan otras pruebas. También es fundamental seguir las indicaciones del laboratorio, como el ayuno cuando corresponda, para obtener resultados confiables”, concluye el especialista del Instituto Carrión.

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