sábado, 7 de noviembre de 2026

 

  • Especialistas coincidieron en que la inmunización oportuna es la primera línea de protección, y que la información confiable es decisiva para que llegue a todas las familias.

  • En el marco del taller “Comunicar para proteger”, convocado por la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL), Consultar Internacional y Sanofi, expertos en salud pública abordaron los desafíos sanitarios ante la variabilidad climática y la desinformación.


Salud e
n Casa.- El Perú enfrenta nuevos desafíos en salud pública ante las condiciones climáticas previstas por el Fenómeno El Niño 2026-2027. Las lluvias intensas, las inundaciones y las dificultades para acceder a agua segura pueden favorecer la aparición o el incremento de determinadas enfermedades, por lo que fortalecer la prevención y la vigilancia epidemiológica resulta fundamental para proteger a las poblaciones más vulnerables.


Este contexto fue abordado durante el taller “Comunicar para proteger: La noticia que protege”, organizado por la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL), Consultar Internacional y Sanofi. La jornada reunió a representantes del Minsa, especialistas en salud y periodistas del sector para analizar el panorama epidemiológico del país, las estrategias de respuesta ante eventos climáticos y sanitarios, y el papel de la comunicación frente a la desinformación.


Durante el encuentro, el Dr. Juan Carlos Celis, médico infectólogo y tropicalista, explicó que el Fenómeno El Niño no origina por sí mismo las epidemias, sino que genera condiciones favorables para la propagación de determinadas enfermedades.





“Las lluvias y la acumulación de agua favorecen la reproducción del mosquito transmisor del dengue. Y en el caso de los virus respiratorios, como el Virus Respiratorio Sincitial (VRS), la humedad y los cambios de temperatura intensifican su circulación, a lo que se suma que las personas permanecen más tiempo en espacios cerrados, donde enfermedades como el sarampión y la tosferina se transmiten con mayor facilidad. Por eso la prevención a través de la inmunización y la vigilancia constante es indispensable”, señaló.


Ese llamado tiene respaldo en los datos. De acuerdo con los reportes del Ministerio de Salud (Minsa), se han registrado más de 89 mil casos de dengue, 5,183 de VRS, 2,707 de sarampión y 1,365 de tosferina. A este escenario se suman los casos de leptospirosis y enfermedades diarreicas agudas, cuya incidencia también puede estar relacionada con las condiciones ambientales y el acceso a agua segura.




Celis también señaló que las características geográficas del país plantean desafíos particulares para acercar los servicios de salud a todas las comunidades, especialmente en algunas zonas de la Amazonía. Por ello, resulta importante desarrollar estrategias que respondan a las particularidades de cada territorio.

Por su parte, la Lic. Doris Rojas Peña, equipo técnico de la Dirección de Inmunizaciones del Minsa, destacó los avances alcanzados en esta materia. “El país cuenta con un robusto sistema de inmunización. Actualmente nuestro Esquema Nacional se amplió de 18 a 24 inmunizaciones, integrando 23 vacunas y un anticuerpo monoclonal”.



Las novedades apuntan principalmente a los primeros meses de vida. La vacuna hexavalente acelular cubre en una sola inyección seis enfermedades, entre ellas la tosferina y la poliomielitis; la vacuna contra el meningococo está dirigida a determinados grupos de niños con VIH; y frente al VRS, incorporaron la inmunización durante el embarazo y un anticuerpo monoclonal para el recién nacido.


En relación con estas medidas, el Dr. Celis explicó su relevancia clínica. “En los recién nacidos, y sobre todo en los prematuros, hay una ventana en la que el bebé todavía no desarrolla defensas propias. Ahí lo que importa es protegerlo lo antes posible y con el menor número de administraciones, porque eso facilita que las familias completen el esquema a tiempo”, señaló. Además, precisó que las dos estrategias incorporadas frente al VRS, una de las principales causas de infecciones respiratorias en lactantes, son complementarias, ya que una actúa antes del nacimiento y la otra desde los primeros días de vida.


El infectólogo fue enfático en que la inmunización es la medida con mayor capacidad de proteger de forma individual. “Es la única herramienta que acompaña a la persona en todo momento, sin importar dónde viva ni las condiciones de su entorno. Por eso insistimos en completar el esquema a tiempo y no postergar las dosis, sobre todo en los menores de un año”, afirmó. En el caso del dengue, la leptospirosis y las enfermedades diarreicas agudas, precisó que la prevención requiere sumar medidas del entorno, como el control del mosquito transmisor, la eliminación de criaderos, el acceso a agua segura y el saneamiento.


Comunicar con evidencia también es prevenir.




Además de los desafíos epidemiológicos, la jornada puso énfasis en el impacto de la desinformación en las decisiones relacionadas con la salud. El Dr. Celis señaló que la circulación de contenidos sin sustento científico puede influir en la percepción de las familias y en la adopción de medidas preventivas. Por ello, destacó la importancia de comunicar con evidencia, contextualizar los datos y explicar los riesgos de manera responsable.

Precisamente, fortalecer estas capacidades fue uno de los objetivos del taller. Como parte de la jornada, se desarrolló el laboratorio periodístico “La evidencia antes del titular”, en el que los periodistas trabajaron con casos prácticos de desinformación para evaluar el sustento científico y aplicar criterios de verificación.

En un escenario marcado por desafíos climáticos y epidemiológicos, la preparación requiere el trabajo conjunto entre autoridades, profesionales de la salud, medios de comunicación y ciudadanía. El acceso a información confiable, la vigilancia y la continuidad de las medidas de prevención son fundamentales para anticiparse a los riesgos y proteger a la población.

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