lunes, 21 de marzo de 2016

Lamentablemente en nuestra sociedad existe cierta estigmatización, no los debe de  tratar de retrasados, y una actitud de desprecio y marginación no ayuda, y  esto afecta al niño o niña.

Salud en Casa.- En nuestra sociedad existe aún temor y rechazo por aquellos niños que poseen Síndrome de Down debido que muchos padres no saben cómo abordar esa situación y se asustan por el cambio que puede producir en sus vidas, indicó la psicoterapeuta del Portal Salud en Casa, Eva Caballero Jiménez.


“Se sienten desesperados y temen no saber cuidar bien de su hijo, angustiados y desorientados. Les invade un sentimiento de pérdida, culpabilidad y miedo, esto se debe a que  todos los padres están preparados para tener hijos sanos saludables llenos de vida y es lo que le piden a Dios, y lo hacen por un temor inconsciente de que algo les pueda salir como no estaba esperado”.

Según la especialista es básico que los padres se informen y busquen el apoyo de varios especialistas como el médico pediatra, profesoras, tecnólogos médicos en terapia de lenguaje, labor de  terapia, y psicólogos, ya que estos profesionales ayudarán de manera positiva a este niño. “Debemos de ser pacientes y tolerantes ya que tendrán un ritmo de desarrollo determinado, el cual podría ser más lento que el resto, dependiendo el nivel de discapacidad física o mental que tenga el menor”.

“Hay que tener en cuenta que un niño de esta condición necesita lo mismo que cualquier otro, es decir jugar, compartir con los que están alrededor de él o ella, darles afecto ya que si no lo hacen podrían mostrar problemas psicológicos como el resto de los niños, puesto que son bastante sensibles. Estos pequeños  con habilidades diferentes además de ir a la escuela regular con el resto pueden continuar con estudios superiores e insertarse al sector laboral”.

De acuerdo a Eva Caballero hay que hacer entender a los demás que ellos son tan capaces de realizar muchas actividades como aquellos no discapacitados tienen una personalidad propia, con un ritmo de desarrollo determinado, un futuro de posibilidades diversas, con una particularidad propia pero parecida a todas las familias. “Un niño con Síndrome Down  necesita lo mismo que cualquier otro niño que jueguen con él, que lo quieran, que lo protejan”.

“Es hora que  validemos  nuestras diferencias  y generemos espacios de oportunidades para que estos niños se desarrollen  partiendo de una base en la que somos en esencia iguales. Desde el minuto en que nacemos tenemos un espacio ganado en la tierra, por derecho humano y todo humano tiene derecho a desarrollarse, ser educado, trabajar y ser autónomo”.

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