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Cada año se diagnostican cerca de 10 millones de nuevos casos de
demencia en el mundo, siendo la enfermedad de Alzheimer responsable de hasta el
70% de ellos.
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Históricamente, la investigación profunda de estos trastornos ha
requerido de procedimientos invasivos y dolorosos para el paciente, como la
extracción de líquido cefalorraquídeo.
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El desarrollo de nuevos ensayos sanguíneos permitirá a los
científicos investigar estas enfermedades neurológicas a gran escala mediante
un método automatizado y mucho menos invasivo
Salud en Casa .- Cada año, casi 10 millones de personas en el mundo reciben una noticia que le cambia la vida a toda la familia: el diagnóstico de demencia. De todos esos casos, la gran mayoría (entre el 60% y el 70%) son por la enfermedad de Alzheimer1. Es una condición dura, que apaga poco a poco los recuerdos y vuelve a los pacientes cada vez más dependientes de sus seres queridos para poder vivir.
Para que los científicos
puedan entender cómo avanza este mal en el cerebro y buscar cómo frenarlo,
necesitan buscar "pistas" o señales químicas en el cuerpo. El gran
problema es que, tradicionalmente, la única forma de encontrar esos rastros era
mediante una punción lumbar. En palabras sencillas: un procedimiento bastante
doloroso e incómodo donde se inserta una aguja larga en la parte baja de la
espalda para extraer líquido de la columna.
Hoy, la tecnología médica
acaba de dar un salto gigante para acabar con ese miedo. Ahora, los científicos
pueden buscar esas mismas pistas del Alzheimer en un lugar mucho más fácil: un
simple examen de sangre. Gracias a nuevas máquinas y pruebas automatizadas, una
muestra de sangre es suficiente para detectar las señales que deja la
enfermedad en el cuerpo.
Hay que tener en cuenta
que, por ahora, estas nuevas pruebas de sangre son una herramienta de uso
exclusivo para que los científicos investiguen en sus laboratorios, y no para
dar un diagnóstico final en el hospital. Sin embargo, es el eslabón que faltaba:
al ser un método tan fácil, los investigadores pueden hacer estudios a miles de
personas sin causarles molestias, lo que acelera enormemente la comprensión de
cómo funciona el cerebro.
"La industria está
firmemente enfocada en ampliar el acceso de los investigadores al análisis de
sangre que puedan reducir la carga de las pruebas invasivas para comprender
mejor estas enfermedades y ayudar a abordar el creciente impacto social de las
condiciones neurodegenerativas", explicó Jim Freeman, responsable de
Investigación y Desarrollo de Soluciones para Laboratorio Central en Siemens
Healthineers, la empresa tecnológica detrás de estas pruebas.
De acuerdo con Henrik
Zetterberg, un reconocido científico internacional en este campo, se revela que
esta tecnología lo cambia todo, ya que los análisis de sangre son mucho más
fáciles para todos, permitiendo investigar a mayor escala sin traumatismos.
En regiones como
Latinoamérica, donde la esperanza de vida de los adultos mayores ha aumentado
casi 5 años en las últimas décadas, darle a la comunidad médica
estas herramientas sin dolor es una luz de esperanza. Es el primer gran paso
para que, en un futuro cercano, entender y detectar el Alzheimer sea tan fácil
y normal como ir al centro de salud del barrio a hacerse un examen de rutina.
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