sábado, 1 de septiembre de 2018

La experta explica que es fundamental que una persona adulta beba entre 1.5 y 2 litros de agua al día.

Agencia Andina.- Aunque en el invierno la sensación de sed disminuye, se recomienda tomar la misma cantidad de agua que el resto del año para prevenir la deshidratación. Así lo afirma Claudia Díaz, nutricionista del Programa Nacional “A Comer Pescado” del Ministerio de la Producción.


La experta explica que es fundamental que una persona adulta beba entre 1.5 y 2 litros de agua al día, sin importar la estación del año. “Esta buena práctica  ayudará a mantener la hidratación corporal, ya que nuestro cuerpo continua cumpliendo funciones importantes para sus actividades metabólicas, así como regular la temperatura corporal”.

Díaz señala que el agua es el componente más abundante en el cuerpo humano y sirve para eliminar los desechos,  lubricar las articulaciones, así como prevenir el estreñimiento y oxigenar el cerebro, entre otros beneficios. “Un error que muchas personas cometen es tomar agua solo cuando les da sed cuando debería ser una práctica constante durante el día”.



Respecto al tipo de bebidas, es preferible el agua, aunque también se puede optar por jugos de frutas naturales, leche, tés de hierbas, sopas caseras y yogures. Se debe evitar, en la medida de lo posible, aguas azucaradas y carbonatadas, ya que causan más sed; y el alcohol, porque genera un efecto diurético que lleva a expulsar grandes cantidades de líquido mediante la orina.

Existen alimentos que, por su gran contenido de agua, ayudan a mantener la temperatura y que deben ser incluidos en la dieta. Algunas de estas alternativas saludables son las verduras (entre 87 % y 96 % de agua), como la lechuga, el pepinillo, la caigua, el tomate y el apio; y las frutas (entre 70 % y 93 % de agua), como la sandía, el melón, la papaya, la naranja y la mandarina.

También se puede optar por algunas carnes (entre 74 % y 82 % de agua), como el pescado (merluza, jurel, caballa, bonito, anchoveta). La especialista indica que los bebés, los niños y los mayores de 65 años son los más vulnerables de cara a algún tipo de deshidratación, por lo que debe haber un cuidado especial con ellos en cualquier época del año.

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