Salud en Casa.- En el Perú, alrededor de 1,3 millones de personas viven con diabetes, según estimaciones de la Federación Internacional de Diabetes. Sin embargo, una parte importante de esta población enfrenta un riesgo poco conocido: la pérdida progresiva de la visión a causa del edema macular diabético (EMD), una complicación ocular que avanza en silencio y que actualmente representa una de las principales causas de ceguera en adultos en edad laboral.
A
nivel mundial, cerca de 93 millones de personas con diabetes presentan retinopatía diabética, una afección
que ocurre cuando el exceso de azúcar en la sangre daña los pequeños vasos
sanguíneos de la retina. Según estudios internacionales, alrededor de un tercio de ellas podría desarrollar edema macular
diabético, una complicación derivada de la retinopatía diabética que provoca
acumulación de líquido en la mácula y afecta la visión central. En el país, la
mayoría de los casos se diagnostican en etapas tardías, cuando el daño visual
ya es irreversible. El problema radica en la falta de controles oftalmológicos
regulares, el desconocimiento de los síntomas iniciales y la escasa conciencia
sobre la relación entre la diabetes y la salud visual.
El
Dr. Charles Gino Conde, director médico del Centro de Oftalmología
Especializada VER, menciona que “el EDM es una complicación ocular asociada a
la diabetes tanto tipo 1 como tipo 2, y que puede avanzar sin síntomas claros y
causar deterioro progresivo de la visión, pero lamentablemente suele
diagnosticarse tarde. Todavía recibimos pacientes que han vivido años con
diabetes sin un examen ocular y cuando llegan, ya existe daño avanzado. El
fondo de ojo debe ser parte del control rutinario, igual que la medición de
glucosa”, señaló.
En
los últimos años, el manejo del EMD ha evolucionado con terapias diseñadas para
ofrecer mayor duración y estabilidad visual. Entre ellas existe una terapia
biológica que actúa simultáneamente sobre dos procesos involucrados en el daño
retinal: la inflamación y la formación anormal de vasos sanguíneos. Esta acción
combinada permite reducir el líquido en la mácula y espaciar los intervalos
entre aplicaciones, facilitando la adherencia al tratamiento. “El objetivo es
mantener la visión funcional con menos interrupciones en la vida del paciente.
Esto tiene impacto real en su rutina laboral y personal”, puntualizó el
especialista.
– En
el Perú, alrededor de
1,3 millones de personas viven con diabetes, según estimaciones de la
Federación Internacional de Diabetes. Sin embargo, una parte importante de esta
población enfrenta un riesgo poco conocido: la pérdida progresiva de la visión
a causa del edema macular diabético (EMD), una complicación ocular que avanza
en silencio y que actualmente representa una de las principales causas de
ceguera en adultos en edad laboral.
A
nivel mundial, cerca de 93 millones de
personas con diabetes presentan retinopatía diabética, una afección que ocurre
cuando el exceso de azúcar en la sangre daña los pequeños vasos sanguíneos de
la retina. Según estudios internacionales, alrededor de un
tercio de ellas podría desarrollar
edema macular diabético, una complicación derivada de la retinopatía diabética
que provoca acumulación de líquido en la mácula y afecta la visión central. En
el país, la mayoría de los casos se diagnostican en etapas tardías, cuando el
daño visual ya es irreversible. El problema radica en la falta de controles
oftalmológicos regulares, el desconocimiento de los síntomas iniciales y la
escasa conciencia sobre la relación entre la diabetes y la salud visual.
El
Dr. Charles Gino Conde, director médico del Centro de Oftalmología
Especializada VER, menciona que “el EDM es una complicación ocular asociada a
la diabetes tanto tipo 1 como tipo 2, y que puede avanzar sin síntomas claros y
causar deterioro progresivo de la visión, pero lamentablemente suele
diagnosticarse tarde. Todavía recibimos pacientes que han vivido años con
diabetes sin un examen ocular y cuando llegan, ya existe daño avanzado. El
fondo de ojo debe ser parte del control rutinario, igual que la medición de
glucosa”, señaló.
En
los últimos años, el manejo del EMD ha evolucionado con terapias diseñadas para
ofrecer mayor duración y estabilidad visual. Entre ellas existe una terapia
biológica que actúa simultáneamente sobre dos procesos involucrados en el daño
retinal: la inflamación y la formación anormal de vasos sanguíneos. Esta acción
combinada permite reducir el líquido en la mácula y espaciar los intervalos
entre aplicaciones, facilitando la adherencia al tratamiento. “El objetivo es
mantener la visión funcional con menos interrupciones en la vida del paciente.
Esto tiene impacto real en su rutina laboral y personal”, puntualizó el
especialista.
El
Dr. Conde enfatiza que el manejo del edema macular diabético debe ser
coordinado entre el oftalmólogo, el endocrinólogo y el propio paciente, con
controles regulares y seguimiento continuo. En el marco del Día Mundial de la
Diabetes, el especialista advierte que la salud visual no puede quedar fuera
del control metabólico. “La diabetes afecta los órganos internos, pero también
compromete la vista. Perder la visión impacta la autonomía, el trabajo y la
calidad de vida. Incorporar el examen ocular anual y acceder a tratamientos
oportunos es clave para evitar una discapacidad prevenible”, finalizó.

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