- Norma Huamaní (27), becaria de la Universidad San Marcos, venció una enfermedad cardíaca severa y hoy inicia el Año Nuevo gracias a un trasplante de corazón realizado por EsSalud.
Salud en Casa.- Para Norma Huamaní Pinto, el Año Nuevo no marcará solo el cambio de calendario, sino el inicio de una vida completamente nueva. A sus 27 años, esta joven profesional sanmarquina recibe el 2026 con un corazón nuevo latiendo en su pecho, luego de someterse a un exitoso trasplante cardíaco en el Instituto Nacional Cardiovascular (INCOR) del Seguro Social de Salud (EsSalud).
“Me invadió la emoción. Fue como si ese corazón que estaba débil se acelerara. En ese momento solo pude decir: gracias, Dios mío”, recuerda Norma, aún conmovida por el momento en que supo que su vida había cambiado para siempre.
Hija de padres apurimeños y cusqueños, Norma siempre destacó por su rendimiento académico, lo que le permitió acceder a la Beca Permanencia y culminar sus estudios universitarios. Sus sueños estaban enfocados en desarrollarse profesionalmente en grandes proyectos hidroeléctricos y mineros, hasta que, en 2021, un diagnóstico inesperado lo cambió todo.
“Tenía 22 años cuando me detectaron una miocarditis no especificada. Un virus ingresó a mi cuerpo, afectó mi corazón y dejó secuelas que redujeron su función”, explica. Con el paso del tiempo, su salud se deterioró aún más tras contraer dengue, lo que desencadenó una falla cardíaca severa. A ello se sumaron dos accidentes cerebrovasculares (ACV) y una intervención para cerrar un foramen en el corazón.
En la etapa más crítica de su enfermedad, Norma fue dada de alta con tratamiento paliativo. “Un día antes había recaído. Me colocaron un pulso y regresé a casa. Me dijeron que mi condición era irreversible. Acepté que estaba en manos de Dios, pero pedí estar en lista de espera”, relata.
La esperanza llegó el pasado 14 de diciembre, cuando recibió la llamada que cambiaría su destino: había un donante compatible. La cirugía, realizada en el INCOR, fue compleja y de alto riesgo.
El coordinador quirúrgico del INCOR, Franz Soplopuco, explicó que “el trasplante cardíaco es una intervención de muchas horas y alta complejidad, con riesgos importantes tanto en la fase preoperatoria como postoperatoria, como el sangrado o el rechazo del órgano. Son pacientes que, sin esta intervención, tienen muy pocas probabilidades de vida”.
El especialista detalló que Norma permaneció varios meses internada en la Unidad de Falla Cardíaca y que su evolución favorable se debió a factores clave. “Es una paciente joven, la cirugía se realizó en un momento oportuno y el tiempo de isquemia fue menor a cuatro horas, lo que mejoró significativamente su pronóstico”, precisó.
Tras el trasplante, la paciente deberá seguir un estricto tratamiento de por vida. “Al llevar un corazón trasplantado, debe tomar medicación permanente y contar con un cuidador que vigile los signos de alarma y asegure el cumplimiento del tratamiento”, añadió Soplopuco.
El director del INCOR, doctor Luis Buleje, destacó la dimensión humana del procedimiento. “Cada trasplante cardíaco es el resultado de un trabajo altamente especializado y, al mismo tiempo, profundamente humano. Detrás de cada cirugía hay un equipo comprometido, protocolos estrictos y, sobre todo, un acto de solidaridad que permite que una vida continúe”, señaló.
Hoy, Norma se recupera favorablemente y vuelve a soñar en grande. “Siento que estoy viviendo un sueño. Me siento bendecida. Este corazoncito quería seguir viviendo; él me encontró y yo lo encontré”, dice con una sonrisa. Su meta es retomar su carrera en mantenimiento electromecánico y postular a una beca para especializarse en Italia o España”, afirma.
El presidente ejecutivo de EsSalud, Dr. Segundo Acho, destacó que este caso refleja el enfoque institucional del Seguro Social. “Este trasplante es una muestra del compromiso de EsSalud con una atención especializada, oportuna y con enfoque humano, que prioriza la vida y los proyectos de nuestros asegurados”, señaló.
Durante el 2025, el INCOR de EsSalud realizó diez trasplantes de corazón, devolviendo la esperanza a pacientes como Norma y reafirmando que la donación de órganos es un acto de amor que transforma y salva vidas.

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