miércoles, 4 de febrero de 2026

En América Latina, más del 53 % de los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal no logran un control óptimo de su condición, lo que se traduce en hospitalizaciones recurrentes y una menor calidad de vida.


Hoy en día la innovación en salud alrededor de la enfermedad inflamatoria intestinal avanza, permitiendo que sea posible hablar de la modificación de la enfermedad, el control de la inflamación y la normalización de la mucosa.



Salud e
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 Casa.- La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) es una patología crónica, sistémica y a menudo debilitante que afecta a más de 6,8 millones de personas en el mundo2. Bajo este término se agrupan condiciones como la enfermedad de Crohn (EC) y la Colitis Ulcerosa (CU), caracterizadas por la inflamación persistente del tracto gastrointestinal que, con el tiempo, ocasiona daño en los tejidos. Aunque la causa exacta aún no se conoce, se relaciona con una respuesta anómala del sistema inmune desencadenada por factores genéticos, ambientales o dietéticos.

Entre los síntomas más frecuentes de la EII se encuentra el dolor abdominal, calambres, diarrea, sangrado rectal, fatiga extrema y pérdida de peso. Estos factores afectan más allá del intestino, impactando la salud física, emocional y mental, haciendo que los pacientes puedan sentirse estigmatizados por la pérdida del control intestinal, ya sea temporal o permanente.

Actualmente, aproximadamente el 40% de los pacientes tarda más de un año en ser diagnosticado, y otro 20% tarda más de tres años en buscar un diagnóstico correcto, por diversas razones, incluyendo la falta de identificación de signos de advertencia o similitud de síntomas con otras enfermedades.


En cuanto a la enfermedad de Crohn, una Enfermedad Inflamatoria Intestinal con creciente prevalencia e incidencia en Latinoamérica, se estima que más del 53 % de los pacientes de la región no logra un control óptimo de la enfermedad1, lo que se traduce en hospitalizaciones recurrentes y un impacto negativo en su calidad de vida.

En el Perú, aunque no existen cifras nacionales consolidadas, hay un consenso entre especialistas respecto al aumento de los pacientes diagnosticados, que, en muchas ocasiones, según los estudios hospitalarios, llegan a los servicios de atención con complicaciones y una mayor probabilidad de requerir cirugía en los primeros diez años.

Bajo este panorama, la innovación en salud hoy brinda alternativas que representan una esperanza para los pacientes en el Perú marcando un paso decisivo hacia un abordaje integral y personalizado, ofreciendo nuevas posibilidades para transformar la calidad de vida de los pacientes y cambiar el curso de la enfermedad.

“La enfermedad inflamatoria intestinal tiene síntomas visibles, pero su impacto va mucho más allá, afectando de manera profunda la vida de los pacientes. Por eso, el abordaje terapéutico además de aliviar los síntomas debe enfocarse en controlar la inflamación desde su origen para alcanzar una remisión profunda (es decir, la ausencia de síntomas y remisión endoscópica alcanzando la normalización de la mucosa intestinal, y en el caso de la enfermedad de Crohn, la curación transmural). Hoy, gracias a la innovación, es posible hablar de la modificación de la enfermedad, lo que significa una esperanza real”, señaló Ana María Bravo, directora de Asuntos Médicos de Johnson & Johnson Innovative Medicine en Latinoamérica Norte.




La interleucina 23 es una proteína del sistema inmunológico que, en la enfermedad inflamatoria intestinal, mantiene y amplifica la inflamación en el intestino. Actúa como un mensajero que estimula a ciertas células inmunitarias para que liberen más señales inflamatorias, lo que se traduce en síntomas como dolor abdominal, diarrea y malestar.

Entender y dirigir las vías del sistema inmunológico para un manejo más efectivo de la EII significa evolucionar el abordaje de la enfermedad, alcanzando la curación del intestino y logrando una remisión profunda y sostenida. No es solo hablar de la reducción de síntomas como dolor abdominal, diarrea o fatiga, significa una incidencia directa en el origen de la enfermedad para tener un impacto en la calidad de vida de los pacientes.

“En Johnson & Johnson nos hemos dedicado por más de 30 años al abordaje de la EII. Hoy, nos apalancamos de conocimientos profundos y de nuestro legado de innovación para ratificar nuestro compromiso con abrir nuevos caminos en áreas donde aún existen necesidades insatisfechas. Nuestra visión es que las personas con enfermedad inflamatoria intestinal puedan vivir sin que la enfermedad determine su día a día, queremos que cada paciente pueda seguir sin pausa, enfocándose en lo que realmente importa en su vida”, finalizó la doctora Bravo.


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