miércoles, 18 de febrero de 2026


Salud e
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 Casa .- Durante la temporada de verano, la práctica de deportes al aire libre y de contacto se incrementa considerablemente. Sin embargo, ciertas actividades de alto impacto pueden representar un riesgo para la salud ocular, especialmente cuando se producen golpes directos en la cabeza o en los ojos. Uno de los cuadros más graves asociados a traumatismos es el desprendimiento de retina, una condición que puede provocar pérdida parcial o total de la visión si no se atiende de manera oportuna.


El Dr. Gerardo Arana Kaik, especialista de Oftálmica Clínica de la Visión, explica que esta patología requiere atención inmediata, ya que el tiempo es un factor determinante para preservar la función visual.

¿Cómo se produce el desprendimiento de retina?

El desprendimiento de retina es una condición grave que ocurre cuando esta capa interna del ojo, responsable de captar las imágenes y enviarlas al cerebro, se separa de la pared posterior del globo ocular. Existen dos tipos principales: el regmatógeno, el más frecuente, que se produce por un desgarro o ruptura asociado a golpes, traumatismos o miopía alta; y el exudativo, que ocurre sin ruptura y se relaciona con procesos inflamatorios que generan acumulación de líquido debajo de la retina.

“Después de 3 o 4 días, la zona de la retina que se desprende puede comenzar a perder vitalidad, lo que reduce significativamente las posibilidades de recuperar la visión al 100 %, incluso con cirugía. En algunos pacientes, especialmente mayores o con miopía alta, el desprendimiento puede avanzar en apenas 24 a 72 horas, por eso la atención inmediata es clave para no comprometer la visión de manera permanente”, advierte el especialista.

Deportes con mayor riesgo

Las actividades que implican contacto físico, impacto o movimientos bruscos de la cabeza aumentan la probabilidad de traumatismos oculares. Entre ellas destacan:

  • Boxeo
  • Fútbol
  • Básquetbol
  • Ciclismo de montaña
  • Esquí
  • Tenis, pádel y golf
Un golpe directo con una pelota o una caída pueden generar movimientos bruscos dentro del ojo que desencadenen un desgarro retinal. En contraste, actividades como caminar, trotar moderadamente o nadar presentan menor riesgo de traumatismo ocular.

Señales de alerta que no deben ignorarse

Se debe acudir inmediatamente al oftalmólogo ante la aparición súbita de destellos de luz, el incremento repentino de “moscas volantes” o manchas oscuras en el campo visual, así como la sensación de una sombra o cortina que cubre parcial o totalmente la visión. La pérdida progresiva de la visión periférica o central también constituye un signo de alarma que no debe minimizarse.

“Muchas veces los pacientes creen que estos síntomas desaparecerán por sí solos, pero pueden ser el inicio de un desprendimiento de retina. Esperar puede marcar la diferencia entre conservar o perder la visión”, enfatiza el galeno.

Recomendaciones preventivas

Para reducir el riesgo, el Dr. Arana recomienda realizar controles oftalmológicos anuales —o con la frecuencia que el especialista indique—, evitar frotarse los ojos, especialmente en casos de alergias, y utilizar protectores oculares al practicar deportes de contacto o de alto impacto. Asimismo, aconseja consultar previamente qué actividades físicas son seguras según las características individuales de cada paciente.

“El desprendimiento de retina es una urgencia médica. Mientras más rápido se actúe, mayores serán las posibilidades de preservar la visión”, concluye.

 

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