viernes, 24 de abril de 2026

 


Salud e
Casa.- Elizabeth Huamaní Palomino creció en un entorno donde el esfuerzo no era una opción, sino parte de la vida. Desde pequeña acompañaba a su padre a vender pelotas por las calles de Villa María del Triunfo. Aun así, tenía un objetivo claro: quería estudiar una carrera que le permitiera ayudar a otras personas, especialmente a niños con habilidades diferentes, como su vecino.


Terminó el colegio un tanto confundida. Quería dedicarse a la salud, pero no tenía claro cómo. Postuló a medicina y no ingresó. Lo intentó una, dos, tres veces, sin éxito. Cada resultado adverso aumentaba la presión en casa. Su papá insistía en que cambiara de rumbo, convencido de que perdía el tiempo. Pero ella, no estaba dispuesta a rendirse. Siempre fue una mujer fuerte y perseverante.

Para evitar conflictos, empezó a trabajar con su madre en un pequeño quiosco de snacks en Chosica. Se levantaba temprano para preparar sánguches y dulces, y luego estudiaba como podía. No había espacio para elegir entre trabajar o estudiar: tenía que hacer ambas cosas. Sus hermanos menores dependían también de ese esfuerzo.

Sus dudas terminaron el día que asistió a una feria vocacional. Allí descubrió la carrera de Tecnología Médica y la especialidad de terapia de lenguaje. Por primera vez, sintió que todo tenía sentido: podía unir su vocación por la salud con su deseo de acompañar procesos reales de cambio en sus pacientes.

Postuló el siguiente semestre e ingresó en primer lugar. Ese logro no fue casualidad. Desde entonces, su disciplina fue inquebrantable: nunca faltaba a clases, asistía a todos los seminarios que podía y mantenía una rutina exigente entre la universidad, y el trabajo familiar, sin descuidar las labores que realizaba junto a su grupo misionero los fines de semana.

Encontrando su camino

Durante su internado en el hospital Daniel Alcides Carrión, decidió enfocarse en niños con trastornos del neurodesarrollo. Entendió que, no solo los pacientes necesitaban de su apoyo; también sus familias. Existía mucha desinformación sobre esta condición y la mayoría de padres no sabía cómo comunicarse con sus hijos.

Resolvió complementar su formación con estudios en motricidad orofacial para ayudar a sus pacientes en funciones esenciales como respiración y alimentación. Como profesional quería ir más allá de lo convencional, quería dejar huella en sus pacientes.

Al terminar la carrera, enfrentó una dura realidad. En menos de un mes, renunció a su primer empleo en una institución privada de Surquillo debido a los maltratos que presenció. “No solo gritaban a los niños, también a mis colegas. El ambiente era terrible”, recuerda con pena. Aquella experiencia, lejos de quebrarla, le reafirmó su convicción de trabajar con dignidad y humanidad.

Poco después llegó a un centro de terapias en La Molina, en el que permaneció más de tres años. En ese lugar comenzó su verdadera transformación profesional. Aprendió a ser más firme, a confiar en su criterio y a mirar más allá de los diagnósticos. Fue en sus consultorios donde conoció a Alejando, un niño con autismo que le enseñó que, con constancia, empatía y amor, incluso los casos más complejos pueden mejorar.

En ese entorno también hizo frente a celos profesionales, prejuicios y hostigamiento. No obstante, eligió quedarse porque sabía que estaba creciendo. Una especialista europea que, a pesar de no hablar español, le enseñaba nuevos métodos de diagnóstico y terapias con el apoyo de una practicante que actuaba como traductora. 

Esa experiencia la convenció de que era fundamental especializarse fuera del país. En internet encontró un taller de la Federación Autismo Castilla y León, en España, que calzaba perfecto con lo que buscaba. Sin pensarlo dos veces, comenzó a dar terapias adicionales para reunir el dinero necesario. Así conoció a Esteban, un niño aparentemente no verbal que con el tiempo empezó a hablar. “No fue sencillo, pero lo conseguí. Su progreso me llenó de orgullo y satisfacción”, refiere.

Sin embargo, las cosas no resultaron como las había planeado. Su empleador nunca le entregó la carta de presentación para solicitar su visa, lo que la obligó a postergar su viaje un año. En ese lapso tuvo que superar múltiples obstáculos y problemas, entre ellos una delicada operación de su madre; sin embargo, logró viajar a Burgos en el 2014.




Descubriendo un mundo nuevo

Aquella formación, que inicialmente duraría unos días, se convirtió en el inicio de una etapa inolvidable. Permaneció varias semanas más para especializarse en TEA, realizó diplomados internacionales sobre esta condición, hizo pasantías, fue invitada a integrar la Asociación Española de Profesionales del Autismo y representó a Perú en una mesa redonda de políticas sobre el Autismo en Burgos. Regresó con una visión renovada sobre el diagnóstico temprano y la autonomía de los pacientes.

De vuelta en Perú, sin empleo ni recursos, empezó -nuevamente- desde cero. Lejos de rendirse, se abrió camino dando charlas en colegios y nidos efectuando campañas de sensibilización y diagnóstico temprano en Lima Sur. No fue un inicio fácil. Lidió con la resistencia de algunos colegas que cuestionaban sus métodos y propuestas innovadoras.

A pesar de ello, fundó “Fonoaudiología Eli”, su centro de terapias, caracterizado por integrar la atención clínica, orientación familiar y capacitación profesional. Con el tiempo, su trabajo trascendió a espacios académicos, municipales e incluso llegó hasta el Congreso, donde presentó propuestas para mejorar la atención a personas con autismo.

En los últimos años, ha recibido múltiples reconocimientos del Congreso de la República, del Colegio Tecnólogo Médico del Perú, entre otras instituciones públicas y privadas por su labor. No obstante, su mayor impulso sigue siendo el mismo: motivar a otros profesionales a romper esquemas para que apuesten por nuevas herramientas terapéuticas que permitan a más niños hablar mejor. “Nuestro trabajo transforma la vida de nuestros pacientes. Todos los días debemos esforzarnos al máximo”, señala con entusiasmo.

La historia de Elizabeth Huamaní Palomino demuestra que los sueños no se abandonan. Se trabajan, se defienden y, sobre todo, se construyen, aun cuando todo parece estar en contra. Hoy, su mayor logro no está en los títulos, sino en cada pequeño que logra comunicarse, en cada familia que aprende a entender, en cada vida que cambia gracias a su constancia y tesón. Sin duda, querer es poder.

 

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8 comentarios:

  1. Mujer poderosa!! Un gran camino de inspiración Eli 😍😍✨💕🫂

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  2. Qué emocionante ver todo lo que has logrado con esfuerzo, amor y una fe inquebrantable. Tu historia nos recuerda que los sueños no se abandonan; se luchan, se trabajan y se conquistan con valentía.
    Admiro profundamente tu vocación, tu entrega y ese corazón noble con el que ayudas a tantos niños y familias a transformar sus vidas. Cada paso que has dado ha valido la pena, y hoy eres prueba viva de que querer es poder.
    Te felicito de todo corazón por este gran camino recorrido y por todos los éxitos que aún están por llegar. Sigue brillando, inspirando y dejando huellas hermosas en cada vida que tocas. ¡Estoy muy orgullosa de ti! ❤️

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  3. Felicitaciones.... por todo el esfuerzo y lo lejos que llegas con nuestros niños del país. Un fuerte abrazo y que sigan los éxitos..... mujer de orgullo!!!!🥰🥰

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  4. Felicitaciones....por todo el esfuerzo y lo lejos que llegas con nuestros niños del país. Un fuerte abrazo y que sigan los éxitos..... mujer de orgullo para todos nosotros!!!!!🥰🥰🥰. Lita

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  5. Mujer , que lucha cada día por el crecimiento personal y así poder trasmitir a los pequeños que requieren de su ayuda . Mujer líder , sale a enfrentar los Retos que se viene en su camino .
    Mujer poderosa, que no existe límites para ti . Has realizado trasformacion en ti y en tus seres más queridos. Sigue Así , adelante vienen cosas Maravillosas de Universo 📈

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  6. Mis Felicitaciones Mi querida amiga Elizabeth. Por todo el esfuerzo y los logros que obtuvo, eres una mujer poderosa. Te deseó muchos éxitos...te embio un enorme abrazo

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  7. Muchas felicidades licenciada, Elizabeth, todo lo que has tenido que travesar, para transformarte, en una mujer exitosa en tu profesión y especialidad. de Autismo es tu fuerte y estoy muy orgulloso de que ayudas a muchos niños y adultos y das calma a los padres ayudando a sus hijos se que siempre lo has logrado con éxito con todos ellos.muchas felicidades 🤭🌹

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