En el Día Mundial contra la Hepatitis, especialistas de Cleveland Clinic advierten que las hepatitis B y C pueden permanecer "silenciosas" durante años.
Salud en Casa.- En el marco del Día Mundial contra la Hepatitis, que se conmemora cada 28 de julio, especialistas de Cleveland Clinic hacen un llamado a la prevención y al diagnóstico oportuno de una enfermedad que, en muchos casos, puede avanzar durante años sin presentar síntomas.
"Muchas formas de hepatitis, especialmente la hepatitis B crónica y la hepatitis C, pueden causar inflamación continua del hígado sin producir síntomas evidentes. El hígado tiene una capacidad extraordinaria para seguir funcionando incluso cuando está sufriendo daño. Como resultado, las personas pueden sentirse completamente sanas durante años o incluso décadas mientras se desarrolla gradualmente la cicatrización hepática", explica el Dr. Leopoldo Arosemena, especialista en Hepatología de Cleveland Clinic.
Actualmente, las hepatitis B y C representan los mayores desafíos para la salud pública, ya que pueden convertirse en infecciones crónicas y son una de las principales causas de cirrosis, insuficiencia hepática y cáncer de hígado.
¿Quiénes deberían realizarse una prueba de hepatitis?
Las pruebas de detección son recomendables incluso para personas que no presentan síntomas, especialmente si:
- Han estado expuestas a sangre infectada.
- Han utilizado drogas inyectables en algún momento de su vida.
- Son trabajadores de la salud con riesgo de exposición a sangre.
- Nacieron de una madre con hepatitis B.
- Son parejas sexuales de personas infectadas.
- Presentan alteraciones hepáticas sin causa aparente.
- Nunca se han realizado una prueba de detección para hepatitis B.
- Tienen factores de riesgo para hepatitis B o C.
Detectar la enfermedad antes de que aparezca un daño hepático significativo permite iniciar un tratamiento oportuno. En el caso de la hepatitis C, las terapias antivirales actuales pueden curar a la mayoría de los pacientes. Para la hepatitis B, existen tratamientos eficaces que ayudan a controlar el virus y reducir el riesgo de complicaciones a largo plazo.
Derribando mitos
A pesar de los avances en información y prevención, todavía persisten falsas creencias sobre la enfermedad. La hepatitis B y la hepatitis C no se transmiten por abrazar, dar la mano, compartir alimentos, toser, estornudar ni por el contacto social cotidiano.
La hepatitis B se transmite por sangre y fluidos corporales infectados, incluyendo las relaciones sexuales y la transmisión de madre a hijo durante el parto. La hepatitis C se transmite principalmente por contacto con sangre infectada, especialmente mediante el uso compartido de agujas u otros instrumentos para inyectarse drogas, aunque también puede transmitirse por vía sexual.
La prevención sigue siendo la mejor herramienta
La vacunación continúa siendo una de las estrategias más eficaces para prevenir la hepatitis. Actualmente existen vacunas contra la hepatitis A y la hepatitis B; sin embargo, todavía no hay vacunas disponibles para la hepatitis C ni para la hepatitis E.
Además, los especialistas de Cleveland Clinic recomiendan mantener el esquema de vacunación al día, practicar sexo seguro, evitar compartir agujas u objetos personales como cepillos de dientes o rastrillos, mantener un peso saludable, realizar actividad física de manera regular, limitar el consumo de alcohol y acudir a una evaluación médica cuando existan factores de riesgo.

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